Contaminación ambiental: Gran amenaza para la salud

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), nueve de cada diez personas respiran aire con altos niveles de contaminantes y siete millones de personas mueren cada año por la contaminación del aire en el am­biente, tanto el aire de exteriores como el doméstico.

“Una cifra alarmante”, dice el organismo internacional. Las otras cifras también lo son. En ge­neral, la OMS calcula que el 23 % de las muertes están relacionadas con el medio ambiente, lo que re­presenta unos 12,6 millones de muertes al año.

Impacto en los niños

La contaminación ambiental cau­sa 1,7 millones de defunciones de niños menores de cinco años. Las principales causas son las infeccio­nes de las vías respiratorias infe­riores y las enfermedades diarrei­cas.

Larga duración

Las exposiciones a agentes medioambientales empiezan en la vida intrauterina y pueden te­ner efectos para toda la vida.

En todos lados

La exposición a la contamina­ción ambiental puede ocurrir en cualquier lugar: en el hogar, el trabajo y la comunidad. Lle­ga a través de la contaminación del aire, la falta de saneamiento e higiene, los agentes químicos y biológicos, el ruido ambiental, la radiación ultravioleta e ioni­zante, los riesgos laborales, las prácticas agrícolas (uso de pla­guicidas y reutilización de aguas residuales) y el cambio climáti­co.

Más afectados

Los menores de cinco años y los adultos entre 50 y 75 años son los más afectados por la conta­minación relacionada con el me­dio ambiente. Las repercusiones afectan sobre todo a los pobres. Los países de ingresos bajos y medianos son los que soportan mayor carga de enfermedades.

Citadinos

El 92% de las personas que viven en ciudades no respiran un aire limpio.

En interiores

Anualmente ocurren 3,8 millones de defunciones prematuras debi­do a enfermedades no transmisi­bles: accidente cerebrovascular, cardiopatía isquémica, neumopa­tía obstructiva crónica y cáncer de pulmón. Son atribuibles a la ex­posición al aire de interiores con­taminado. El humo en interiores representa un grave riesgo sani­tario para unos 3000 millones de personas que cocinan y calientan sus hogares con combustibles de biomasa y carbón.

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