Dimite ministro de Sanidad de República del Congo tras fracaso en la gestión sobre el ébola

El ministro de Sanidad de la República Democrática del Congo (RDC), Oly Ilunga, dimitió hoy en protesta por el anuncio de la Presidencia congoleña la semana pasada de hacerse con el control de la lucha contra el ébola en el noreste del país.

En su carta de dimisión, Ilunga denunció la «interferencia en la gestión de la respuesta», en el que ya es considerado el segundo brote más letal de la historia con más de 1.700 muertos, y advierte de las consecuencias negativas que acarreará esta modificación.

«A raíz de la decisión de situar la respuesta al brote de ébola bajo su supervisión directa, y anticipando la cacofonía perjudicial que inevitablemente resultará de esta decisión, le presento mi renuncia a las funciones de ministro de Sanidad», detalló el ya exministro en el texto dirigido al presidente de la RDC, Félix Tshisekedi, que divulgó hoy en su cuenta oficial de Twitter.

Tshisekedi contará con la asistencia de una secretaría «técnica y multisectorial» encabezada por el profesor Jean-Jacques Muyembe, uno de los investigadores que descubrieron el virus del ébola en Zaire (actual RDC) en 1976.

Ilunga deploró también que esa secretaría técnica se crease por un decreto «retroactivo y refrendado» sin su conocimiento -pese a que su puesto era interino tras las elecciones del pasado diciembre que terminaron con el Gobierno de Joseph Kabila, que le había nombrado ministro- mientras él se hallaba supervisando la respuesta en la ciudad de Goma, adonde llegó el ébola la semana pasada.

Comparando la epidemia actual con un escenario de guerra, Ilunga enfatizó que «las líneas de mando deben estar claramente identificadas y definidas», y declaró que «no debe haber más de un centro de decisión» con el fin de no crear confusión y dañar las labores de contención del brote en el noreste del país.

Tshisekedi se hizo a cargo del control de esta epidemia después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) la calificara el pasado 17 de julio como una «emergencia de salud pública de alcance internacional», sin imponer restricciones de movilidad y comercio entre fronteras.

La decisión de declarar una emergencia internacional se produjo después de que el Ministerio de Sanidad congoleño confirmase un primer caso de ébola en Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte, con más de un millón de habitantes y localizada a escasos kilómetros de la vecina Ruanda.

A fecha del 21 de julio, el número de víctimas mortales se sitúa en 1.737 personas (1.643 confirmadas) y 2.578 contagios (de ellos, 2.484 positivos en laboratorio), según el último parte divulgado este lunes por el Ministerio de Sanidad congoleño.

Este brote -el más letal de RDC y el segundo del mundo tras la epidemia en África Occidental de 2014 en la que fallecieron más de 11.000 personas-, se declaró el pasado 1 de agosto en las provincias de Kivu del Norte e Ituri.

El virus del Ébola se transmite a través del contacto directo con la sangre y los fluidos corporales contaminados, provoca fiebre hemorrágica y puede llegar a alcanzar una tasa de mortalidad del 90 % si no es tratado a tiempo.

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