El desorden en el PRM, afecta su militancia.

Mientras ocurren escándalos que con una oposición vigorosa, el Gobierno podría verse en serios apuros, el Partido Revolucionario Moderno, se mantiene divagando en nimiedades internas e Hipólito Mejía y Luis Abinader, cada uno por su lado, viendo pasar el momento de rematar.

El presidente del PRM, José Ignacio Paliza, y la secretaria general, Carolina Mejía, no cuentan con las agallas para enfrentar positivamente a un gobierno que maneja todos los estamentos del Estado a sus antojos.

El PRM, además, tiene un mal de fondo que le impide realizar con contundencia una aceptable oposición.

Los compromisos que tienen altos dirigentes del PRM, no les permiten desarrollar una efectiva oposición a Danilo Medina, que le dé la oportunidad de expandirse, lo que mantiene estancada en su avance a la organización “opositora”.

Es vox populi que dirigentes el PRM al más alto nivel, son asesores de organismos del Estado, devengan salarios de lujos; asimismo, se denuncia que otros poseen contratas millonarias en organismos oficiales.

Estas ataduras impiden al PRM realizar una oposición real, que la población pueda percibir que existe un verdadero partido opositor.
Recuérdese, el papel zigzagueante que exhibió el PRM durante las discusiones para la aprobación de la Ley de Partidos.

El PRM estaba “plantado” con la aprobación de las primarias cerradas, mientras a lo interno, el expresidente Hipólito Mejía fue partidario de las abiertas.

Al final, el PRM se dejó seducir por el sector de Danilo Medina, y argumentando que para salvar la aprobación de la ley, se adhirieron a la propuesta del oficialismo.

Si el PRM no aprieta sus cañones; lo vemos feo para la foto, porque no es verdad que el pueblo dominicano se decidirá por apoyar a una oposición que se muestra blandengue, a la que no se le ve el interés en comportarse como una verdadera oposición.

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