Juan Guaidó y la crisis en Venezuela: «O sí o sí, Maduro y su grupo van a tener que salir del gobierno», Patrick Duddy, último embajador de EE.UU. en Caracas

«¡Váyanse al carajo, yanquis de mierda!», dijo con voz atronadora el 11 de septiembre de 2008 el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, fallecido en 2013.

El embajador Patrick Duddy fue así expulsado de Venezuela con una de las frases menos diplomáticas de la historia.

Duddy, el máximo representante del gobierno de Estados Unidos en Caracas, fue declarado, además, persona non grata pese a que Chávez no tenía ninguna acusación concreta en su contra.

Su expulsión era una muestra de solidaridad con el mandatario Evo Morales, quien señalaba a Washington por injerencia en la política de Bolivia.

Menos de un año más tarde, ambos gobiernos habían hecho las paces y Duddy regresó a Caracas, donde permaneció hasta el final de su gestión en 2010, durante la cual le correspondió entenderse directamente con el entonces canciller venezolano, Nicolás Maduro, ahora presidente.

Pero la tregua no duró. Duddy fue el último embajador que tuvo EE.UU. en Venezuela.

Este diplomático de carrera fue subsecretario adjunto para América Latina, región en la que acumuló amplia experiencia al haber trabajado también en las legaciones de Brasil, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Paraguay y Panamá.

En la actualidad es director del Centro de Estudios sobre Latinoamérica y el Caribe de la Universidad de Duke.

En esta entrevista con BBC Mundo, Duddy habla sobre la situación en Venezuela y la crisis desatada desde que el 10 de enero Maduro se juramentó para un segundo mandato presidencial no reconocido por la oposición ni por gran parte de la comunidad internacional.

A eso le siguió la juramentación del presidente de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó, como «presidente encargado» para encabezar un gobierno de transición que llame a elecciones libres.

El 23 de enero Washington reconoció a Guaidó y, como consecuencia, Maduro ordenó la ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Usted culminó su gestión como embajador en Caracas hace casi 10 años. ¿Por qué desde entonces Venezuela y Estados Unidos no han podido volver a tener embajadores?

Inicialmente, Estados Unidos nombró un nuevo embajador, pero luego fue rechazado por el presidente Chávez. Desde entonces, las relaciones entre los dos países han sido tremendamente difíciles.

En la crisis actual, el gobierno de Maduro acusa a Estados Unidos de impulsar un golpe de Estado en Venezuela y argumenta que el presidente Donald Trump reconoció a Guaidó como presidente encargado apenas unos minutos después de su juramentación, lo que revelaría un acuerdo previo. ¿Qué rol juega Washington?

Los comentarios del señor Maduro son básicamente un esfuerzo por distraer a la gente de su condición de dictador y usurpador. No sólo el presidente Trump, sino prácticamente todas las democracias del hemisferio apoyan al señor Guaidó.

El señor Maduro ensució un proceso constitucional. Su elección fue ampliamente criticada como un fraude, lo que implica entonces que cuando él trató de comenzar un nuevo mandato era tomando el poder del Estado ilegítimamente. La Constitución de Venezuela dice que en el caso de que no haya presidente o hayan tratado de usurpar el poder del Estado, el presidente de la Asamblea Nacional debe asumir la Presidencia.

¿Estados Unidos qué papel está jugando? ¿Qué busca? ¿Un cambio de régimen?

Yo no hablo en nombre de la administración del presidente Trump, pero me parece que Estados Unidos sí está teniendo un papel importante apoyando y militando por la recuperación de la democracia. El mismo señor Guaidó ha dicho que sus dos prioridades iniciales son, primero, una nueva elección y, segundo, ayuda humanitaria porque las condiciones allá son terribles. Es la razón por la cual tres millones de venezolanos han tenido que huir de su propio país.

Usted que vivió en Caracas, ¿alguna vez imaginó que Venezuela sufriría una crisis como la actual?

Esto es algo prácticamente sin precedente, aunque yo diría que las políticas del mismo Hugo Chávez efectivamente comenzaron este proceso. Inicialmente, la mayoría de la gente tanto de Venezuela como de los demás países no podían ver cuán dañinas serían estas medidas gracias a los altos precios del petróleo.

Por otro lado, la administración de Maduro ha sido un desastre porque no es solamente la inflación, por ejemplo, que en el año pasado era más de 1.000.000%. La producción de petróleo, prácticamente la única fuente de ingresos que el gobierno tiene, ha caído en dos tercios desde que el presidente Chávez fue electo. En 1998, Venezuela producía por encima de 3,2 millones barriles por día; actualmente, menos de 1,2 millones de barriles por día.

¿Cómo lo explica usted?, ¿Cómo pudo ocurrir?

Primero, incompetencia; segundo, corrupción, y además una filosofía absolutamente fracasada. Es decir, que lo que ellos, los chavistas, llaman socialismo del siglo XXI ha fracasado absolutamente en todos los sectores. Han asfixiado todo el sector productivo del país y han desviado gran parte de lo que estaba generando la industria petrolera hacia programas sociales insostenibles o hacia la compra de armas innecesarias.

En la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, los aliados de Maduro recordaron la historia de intervenciones de EE.UU. en América Latina durante el siglo XX. ¿Qué diferencia lo que ocurre ahora en Venezuela de la Guatemala de Jacobo Arbenz o del Chile de Salvador Allende?

Básicamente, Venezuela hoy en día es un Estado fallido y los problemas internos están teniendo ya un impacto negativo, están imponiendo una carga tremendamente costosa a todos los demás vecinos. Tanto Estados Unidos como la mayoría de los países del hemisferio, conocidos como el Grupo de Lima, están militando a favor de la recuperación de la democracia.

Lo que ha pasado es que un gobierno o un grupo ilegítimo está tratando de aferrarse al poder del Estado y lo que entonces tenemos es una situación en la que los países del hemisferio y los socios tradicionales del país están tratando de ayudar a la recuperación de la democracia y al restablecimiento de un régimen de leyes.

La situación allí es realmente terrible. Caracas ya no es solamente peligrosa, sino que tiene un índice de homicidios por encima de cualquier otra capital del mundo, incluso de ciudades en países en guerra. Es trágico lo que ha pasado, pero me parece que con Guaidó y el apoyo que goza del pueblo, que luce abrumador, y el respaldo de vecinos y de otros poderes, tanto Estados Unidos como la Unión Europea, etc., hay después de tanto tiempo una posibilidad de que Venezuela sí pueda recuperar su democracia.

Dentro de la oposición venezolana hay quienes afirman que, pese a las sanciones internacionales, sin una acción militar Maduro podría quedarse por años en el poder como lo hicieron los Castro en Cuba. Usted que siendo embajador en Caracas lo conoció directamente, ¿hasta dónde cree queEstados Unidos está dispuesto a llegar?

Parece ser cierto que tanto él como sus cargos más importantes van a tratar de mantenerse en el poder, pero con las condiciones económicas, sociales, humanitarias, con esa falta de respaldo regional, va a ser difícil. Ni el apoyo de los militares, a pesar de lo que algunos generales han dicho, ni el de otros poderes es incondicional.

Obviamente, Rusia, China, han expresado sus objeciones a lo que Estados Unidos ha dicho. Eso era predecible, pero si están lidiando con un rechazo popular y nacional y, además, un colapso económico como el actual, creo que va a ser bastante difícil apoyar a Maduro. ¿Para qué y cómo van a proteger sus intereses si están tratando con alguien que está por ser echado por su propia gente?

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