No lo dijo Balaguer!

Durante más de treinta años muchos dirigentes políticos y comunicadores sociales le han imputado al desaparecido líder del Partido Reformista Social Cristiano una frase que hizo famosa pero que en realidad no fue de su autoría.

En el entendimiento de muchos ciudadanos este hecho se erige como un insulto a la estatura intelectual con que siempre se destacó el doctor Joaquín Balaguer.

Y es que, desde 1970 son muchos los dirigentes reformistas que en sus exposiciones públicas y privadas le atribuyen a Balaguer haber dicho que “no se cambia de caballos cuando se está cruzando un río”.

Lo cierto es que, además de no ser de Balaguer, la expresión en referencia ha sido distorsionada por los reformistas durante más de treinta años.

Un río no se cruza por cualquier lugar. Para ello se utilizan los vados que no son más que las partes menos profundas por las que se puede pasar a pie o cabalgando y que además presentan las márgenes rebajadas para facilitar la entrada y salida.

La expresión genuina dice que “no es bueno cambiar de caballos cuando se está vadeando un río” y se consigna en un cuento sobre un aldeano holandés que fue rememorado por Abraham Lincoln en ocasión de aceptar su postulación para un segundo período.

A su vez, el doctor Balaguer citó las expresiones de Lincoln en un discurso que pronunció el 25 de marzo de 1970 en el Palacio Nacional para dar respuesta a las convenciones del Partido Reformista y del Movimiento Nacional de la Juventud, en las cuales lo habían proclamando como candidato presidencial de esas agrupaciones en las elecciones del 16 de mayo de 1970.

Esa pieza oratoria, titulada “Una Jornada Histórica”, fue iniciada por el doctor Balaguer citando una situación vivida por Lincoln, quien en 1864, se enfrentaba a la opinión dividida entre partidarios y adversarios de su reelección.

El dilema de la reelección del presidente Lincoln consistía en que, por un lado, los esclavistas argumentaban que si éste se postulaba para un nuevo período se agravaría hasta alcanzar las proporciones de una catástrofe el conflicto suscitado por la absolución de la esclavitud, mientras que los abolicionistas sostenían la tesis de que al no postularse el presidente libertador, los problemas creados por la Guerra de la Secesión se harían todavía graves y las pasiones políticas más tensas.

Las reflexiones de Lincoln citadas por Balaguer fueron las siguientes. “Yo, que he sido designado por unanimidad, me veo asediado con insistencia y hasta con vituperio, para que me retire y deje el sitio a otro. Bien quisiera acceder a ello, si pudiera. No niego que otro podría quizás hacerlo mejor que yo. Es muy posible, pero por de pronto, aunque yo me retirase para dejarle el sitio, no es ni mucho menos seguro que ese otro, pudiera llegar aquí. Mucho más probable es que mis enemigos se enredasen entre sí, y que aquellos que desean mi marcha acabasen por recibir a alguien que les gustara menos. En ese caso, mi retirada no serviría sino para aumentar la confusión…”.

Tras citar esas palabras de Lincoln el doctor Balaguer decía: “Yo también, señores, he sentido mi corazón asaltado por las dudas y me he planteado, como un caso de conciencia, este dilema candente: mi retiro en estos momentos ¿contribuirá o no a aumentar la confusión?”.

A juicio del doctor Balaguer entre los motivos principales que esgrimían los opositores a su primera repostulación en el período de los doce años estaban el que supuestamente era “débil con los comunistas” y el temor de que el mando en sus manos degenerara en una tiranía.

En su discurso Balaguer respondió a cada uno de esos temores y aclaró que no le pediría “a nadie que vote por mí sino que vote por la persona que mejor represente, a su juicio, la conciliación nacional y la convivencia pacífica de la familia dominicana”.

Con el drama característico de un excelente orador, el doctor Balaguer concluyó ese discurso citando palabras utilizadas por Abraham Lincoln en 1864 para contestar a los convencionistas que lo postularon en Baltimore para un segundo período.

La cita es la siguiente: “El verme llamado al poder, por segunda vez, no lo considero, en modo alguno, como una atención personal, sino solamente como una expresión del pensamiento general de que, para llevar a término una obra difícil, quizás sea yo más a propósito que cualquiera otro que no hubiera pasado por tan dura prueba. Yo, señores, no me imagino ser el hombre que más vale de este país; pero me acuerdo siempre de aquel cuento de un aldeano holandés que, yendo de viaje, decía a sus acompañantes que no es bueno cambiar de caballos cuando se está vadeando un río”. 

Atentamente,

Por: Miguel Liberato

Periódico Hoy.

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