Cómo prevenir la rabia tras la mordedura de un animal infectado

Médico Familiar Atención Primaria del Hospital General de la Plaza de la Salud (HGPS).

La rabia es una enfermedad zoonótica causada por un virus neutrópico de ARN de la familia Rhabdovirus del género Lyssavirus, que afecta a mamíferos de sangre caliente a través de la saliva infectada y se transmite por mordeduras, lameduras y arañazos. Después que el virus penetra al sistema nervioso central causa encefalomielitis aguda, progresiva y mortal.
De acuerdo con informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), durante las últimas décadas, las subregiones de América Latina han experimentado reducción en el número de casos de rabia humana.

También señalaron que la mordedura de perro continúa siendo la principal fuente de transmisión para los humanos, a la que aporta más del 75 % de los casos. Se estima que cada año más de 50 000 personas mueren de rabia.
El reservorio más frecuentemente implicado en la transmisión de la enfermedad al hombre es el perro, que da lugar al llamado ciclo doméstico. Este ciclo es frecuente en los países menos desarrollados (Asia, África y Sudamérica) y es de gran importancia por el número de casos que puede ocasionar.

El ciclo entre animales salvajes está representado por distintas especies en cada área geográfica. No hay que olvidar el papel de los murciélagos como reservorio de distintos Lyssavirus en todo el mundo, siendo América el único continente donde se infectan por este virus.

En la República Dominicana la rabia humana es una enfermedad objeto de vigilancia y control desde 1961. Los componentes del programa incluyen vigilancia epidemiológica, atención de los casos humanos, vacunación de animales, información, comunicación, investigación y educación. La vigilancia de rabia animal se inició en 1980.

Periodo de incubación. Es de tres a ocho semanas, pero puede ser muy variable (desde apenas dos días hasta más de siete años), dependiendo de la gravedad de la herida, la ubicación de ésta en relación con la inervación y la distancia del encéfalo, la cantidad y la cepa de virus introducidos, la protección conferida por la ropa y otros factores.

Período de transmisibilidad. En los perros y gatos, el tiempo de transmisión es de tres a siete días antes de que aparezcan los signos clínicos (aunque se ha observado excreción de partículas virales hasta 14 días antes de la aparición de los primeros síntomas clínicos y esta excreción continúa hasta la muerte del animal).

Teniendo en cuenta que la muerte se produce como máximo a los 6 días tras el inicio de los síntomas, el periodo de riesgo/transmisibilidad por secreción salival se considera de 20 días.

Susceptibilidad. Todos los mamíferos son susceptibles de padecer la enfermedad. Durante la infección el virus queda protegido de la vigilancia inmunitaria por estar dentro de las neuronas. La respuesta de anticuerpos en el suero y en el líquido cefalorraquídeo es impredecible, raramente se detectan antes de las 2 semanas de enfermedad. En las personas vacunadas pre o post exposición los anticuerpos neutralizantes del virus permanecen durante un periodo limitado, por lo que son necesarias serologías periódicas para constatar el nivel de anticuerpos y la revacunación si este no fuese suficiente.

Localización, evaluación y disponibilidad del animal agresor
1.- Cuando sea posible, el animal agresor debe ser localizado para una evaluación por el personal de salud de las direcciones de áreas y provinciales correspondientes.

2.- Animal agresor
Si es un perro o gato y está saludable y disponible, se debe aislar y observar durante 15 días. Los animales que se encuentren vivos y saludables después de la observación no tienen el virus. Cualquier enfermedad que se presente en el animal durante los 15 días, debe ser evaluada por un médico veterinario y reportada al centro de salud. En caso de que el animal manifieste signos de rabia se debe iniciar profilaxis post exposición de inmediato a todos los humanos expuestos y el animal debe ser sacrificado para realizar diagnóstico de laboratorio.

3. Casos de agresiones
En los casos de agresiones por animales silvestres (mangostas, murciélagos), se debe iniciar profilaxis post exposición de inmediato. Si se pueden tomar muestras del animal agresor y el resultado del laboratorio en negativo a rabia se suspende el tratamiento.

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