Tras 25 días de guerra, el conflicto entre Israel, Irán y Estados Unidos sigue sin señales de desescalada. Los bombardeos han dejado muertos y afectan a civiles en ambos países, que viven con miedo. La confrontación golpea infraestructuras críticas y rutas energéticas, fracturando los mercados globales y disparando los precios del combustible. La comunidad internacional advierte sobre el riesgo de una escalada aún mayor en Medio Oriente.