
EL AUTOR es abogado, presidente de la Federación Dominicana de Municipios. Reside en Santo Domingio.
POR PEDRO RICHARDSON
Como director ejecutivo de la Federación Dominicana de Distritos Municipales (FEDODIM), recibo con profunda satisfacción la inauguración de la circunvalación de Baní y la ya operativa circunvalación de Azua. Más que simples carreteras, son obras estratégicas que redefinen la movilidad, el comercio y la calidad de vida de nuestra gente.
Baní cuenta con 8 distritos municipales y Azua con 10. Si sumamos los 11 distritos municipales de Barahona, que también se beneficiarán por la conexión regional que estas circunvalaciones fortalecen, hablamos de 29 gobiernos locales impactados directamente.
Durante décadas, los ciudadanos de estos distritos municipales, así como transportistas y productores, tenían que pasar largas horas transitando por el centro de Baní y Azua, atrapados en el congestionamiento, con mayores costos de transporte, más accidentes y un impacto negativo en la productividad. Hoy, con estas circunvalaciones, se libera ese cuello de botella y se abre una vía expedita para todos.

Para nuestros distritos, estas obras no solo acortan distancias:
• Impulsan la economía local, facilitando que nuestros productores agrícolas y comerciantes lleguen más rápido a los mercados y con menores costos.
• Mejoran la competitividad de productos como el mango, el café, el plátano, el tomate industrial o el banano orgánico, que ahora podrán transportarse con menos pérdidas y más frescura.
• Protegen vidas, reduciendo accidentes y riesgos en las áreas urbanas, especialmente para peatones y estudiantes.
• Elevan la calidad de vida, disminuyendo la congestión, el ruido y la contaminación en los cascos urbanos.
En el fondo, estas dos obras benefician de manera directa no solo a Baní, Azua y Barahona, sino a toda la región sur, que por demás es la región de mayor vulnerabilidad del país. Por eso saludamos y reconocemos la visión del presidente Luis Abinader, que ha decidido invertir en estas grandes infraestructuras en la región históricamente más olvidada de la República Dominicana.
A esto se suma el impulso que se está dando al desarrollo del potencial turístico en Pedernales, que integrará aún más al sur como un destino económico, productivo y turístico de primer nivel.
En FEDODIM tenemos claro que una infraestructura vial bien planificada es un motor de inclusión territorial. Cada kilómetro de asfalto que conecta un distrito municipal con el resto del país representa más oportunidades, más inversión y más desarrollo humano.
Porque en cada distrito municipal donde llega el progreso, llega también la esperanza.
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