NORFOLK, VIRGINIA. – La fiscal general del estado de Nueva York, Letitia “Tish” James, se declaró no culpable este viernes en un caso federal de fraude bancario, impulsado por el Departamento de Justicia bajo la administración del presidente Donald Trump.
James calificó los cargos como “un acto de venganza política”, asegurando que se trata de una persecución orquestada desde la Casa Blanca.
La fiscal compareció ante el juez federal Jamar Walker, designado por el presidente Biden, y negó los cargos por fraude bancario y declaraciones falsas a una institución financiera relacionadas con un préstamo hipotecario.
Según la acusación, James habría indicado en los documentos del préstamo que una propiedad se usaría como residencia secundaria, cuando presuntamente fue alquilada a una familia, lo que, según el Departamento de Justicia, le habría generado ganancias ilícitas por 18,933 dólares durante la vigencia del crédito.
El juez Walker fijó de manera tentativa la fecha del juicio para el 26 de enero.
Tras la audiencia, su abogado defensor, Abbe Lowell, presentó una moción para desestimar el caso, argumentando que el mismo se basa en un nombramiento ilegal de la fiscal federal encargada, Halligan, designada directamente por Trump.
“Dado que no hay evidencia de que otro abogado del gobierno haya participado en la acusación, el tribunal debe desestimar el caso por falta de jurisdicción si determina que la Sra. Halligan no fue una representante legítima de los Estados Unidos”, indicó el documento presentado por la defensa.
La tensión escaló aún más cuando se filtró un mensaje de texto atribuido a Halligan, publicado por Lawfare, en el que decía:
“Estás sesgado. Tu cobertura no es precisa. Yo llevo este caso, y si quieres torcer los hechos para que encajen con tu narrativa, nada puedo hacer. Aun así, te di el aviso.”
Este nuevo episodio se suma a una lista creciente de figuras políticas opositoras que, según analistas, han sido blanco de investigaciones federales bajo la actual administración.
Trump, por su parte, ha dejado claro su deseo de tomar represalias contra James, quien lo llevó ante la justicia en un amplio caso civil de fraude que terminó con una sentencia millonaria contra su imperio inmobiliario.
La defensa de James insiste en que los cargos carecen de fundamento legal y buscan desacreditar su trayectoria y liderazgo como la principal autoridad judicial del estado de Nueva York.