El estadounidense Ilia Malinin, de 21 años, una estrella del patinaje artístico que no ha perdido una competencia en más de dos años, llegó al programa libre del Grand Prix Final en un escenario poco habitual: en tercer lugar. Un grave error en el programa corto del jueves lo dejó más de 14 puntos por detrás de los japoneses Yuma Kagiyama y Shun Sato, obligándolo a lograr algo extraordinario el sábado para mantener viva su racha invicta.
Y Malinin lo hizo.
En Nagoya, Japón, el joven prodigio ejecutó una deslumbrante rutina de siete saltos cuádruples limpios, estableciendo un nuevo récord mundial en el programa libre desde que el sistema de puntuación cambió en 2024, y ganando el evento que cierra la temporada anual del Grand Prix, una de las competencias más importantes antes de los Juegos Olímpicos de 2026.
Con este logro, Malinin se convierte en el primer patinador en la historia en completar siete cuádruples limpios en una sola competencia, consolidando su apodo de “Quad God” por su dominio absoluto de los saltos de cuatro giros.
Aunque comenzó lejos del liderato, el programa libre ofrece muchas más oportunidades de sumar puntos, y Malinin las aprovechó todas. Su actuación impecable no solo lo impulsó al primer lugar, sino que también envió un mensaje contundente al mundo del patinaje artístico:
llega a los Juegos Olímpicos como el hombre a vencer.