Julio Iglesias publica los mensajes de Whatsapp que le enviaban sus empleadas

MADRID. – El escándalo que sacude el entorno de Julio Iglesias ha dado un giro mediático sin. Tras las graves acusaciones de agresión sexual publicadas a mediados de este mes por elDiario.es y Univisión, el cantante ha pasado al contraataque. A través de un comunicado urgente en sus redes sociales, Iglesias ha difundido capturas de pantalla de conversaciones de WhatsApp con las denunciantes con el objetivo de desacreditar sus testimonios y demostrar que las acusaciones son «falsas».

Julio Iglesias revela un audio y conversaciones de whatsapp con sus denunciantes

Esta maniobra se produce después de que la Fiscalía de la Audiencia Nacional rechazara la personación del artista en la investigación, impidiéndole el acceso directo a la demanda. Ante lo que Iglesias considera una vulneración de su derecho a la defensa, el cantante ha optado por la vía pública: «Es necesario desenmascarar estas falsedades y contar la verdad», ha aseverado.

Los mensajes de la discordia: «Profesor» y «Julito»

Los ‘pantallazos’ publicados, fechados entre 2021 y 2023, muestran mensajes de un tono aparentemente afectuoso y cercano por parte de las empleadas. En ellos, las trabajadoras se dirigen al cantante como «profesor» —un término que denota respeto en ciertos contextos latinoamericanos— o incluso «Julito».

  • «Profesor… sueñes con los angelitos y puedas descansar, te quiero y si necesitas algo de mí, aquí estoy a tu entera disposición», reza uno de los textos.
  • En otros mensajes, se observa a las empleadas pendientes de su salud física, recordándole el uso de su «faja postural» o felicitándole efusivamente por su cumpleaños.

Para la defensa de Iglesias, estos mensajes son la «evidencia clara» de que no existía el ambiente de coacción y abuso que describen las demandas. Sin embargo, la publicación de estos chats ha generado controversia, ya que revela la identidad de mujeres que el pasado 14 de enero fueron declaradas testigos protegidos por la Fiscalía.

El crudo relato de las denunciantes

Frente a la estrategia de defensa del cantante, la investigación periodística de tres años que originó el caso ofrece un panorama radicalmente distinto. Los testimonios de las dos víctimas principales, contrastados con otras 15 exempleadas, describen un sistema de control, aislamiento y abuso de poder en las mansiones de Punta Cana (República Dominicana) y Lyford Cay (Bahamas).

«Me sentía como un objeto, como una esclava», relata «Rebeca» (nombre ficticio), quien asegura haber sido forzada a mantener encuentros sexuales frecuentes cuando tenía 22 años y el artista 77.

Según la denuncia, estas agresiones incluían:

  • Vejaciones físicas y verbales: Se mencionan bofetadas y un trato humillante.
  • Abuso jerárquico: Los encuentros sexuales contaban supuestamente con la participación de otra empleada de rango superior para asegurar la sumisión.
  • Aislamiento: Un entorno de trabajo donde el carácter «irascible» del cantante generaba una tensión constante.

Una batalla legal «insólita»

Los abogados de Julio Iglesias han remitido un escrito a la Audiencia Nacional calificando de «paradoja insólita» que el artista sea el único interesado que no conoce el contenido íntegro de la demanda. El cantante insiste en que jamás ha «abusado ni coaccionado» a ninguna mujer de su servicio.

Por su parte, los medios que destaparon el caso aseguran que los testimonios de las víctimas son «consistentes y estables» y que están respaldados por pruebas documentales (registros médicos, visados y mensajes) que ahora la justicia deberá cotejar frente a la defensa pública iniciada por el artista.