Por Luis M. Rodríguez
Durante el último trimestre del 2024 un grupo de ciudadanos(as) dominicanos con larga tradición de lucha a favor de nuestras comunidades en ultramar y del pueblo en la Patria de origen, iniciamos un proceso de consulta que nos permitiera escucharnos y someter a consideración crítica el difícil curso histórico que sacude al mundo y del cual no escapan la nuestra y demás naciones caribeñas y latinoamericanas.
De igual manera, ponderamos el impacto que pudiera tener la coyuntura en desarrollo en la vida de nuestros migrantes y sus descendientes. Mas cuando, la mayor parte de estos residen en naciones con roles protagónicos en el escenario mundial y que registran avances consistentes de fuerzas extremistas, parte con ribetes fascistas.
Al paso del tiempo, constatamos que la grave crisis económica en curso, la “guerra arancelaria” promovida desde la Casa Blanca y la incertidumbre que arropa a la humanidad ante el incremento de los factores de guerra, es un pasar a mayores. Más cuando, planea sobre nuestra casa común, la tierra, la amenaza por parte de actores imperiales de recurrir al uso de armamentos nucleares para dirimir su pugna por esferas de influencia o por la hegemonía global.
El peligro de una nueva conflagración mundial y el uso aún sea parcial del enorme caudal de armas nucleares en posesión de un reducido número de gobiernos con marcada vocación belicista, entrañaría un atentado contra la existencia misma de la especie humana.
Por eso, la resistencia antiguerra y antifascista nos compele a la acción con una angustiante urgencia del presente y, a la vez, con la confianza en un porvenir de paz, confraternidad y hermandad. Para nosotros(as) resulta crucial identificar el “punto de apoyo” colectivo a sostenernos para contribuir, aún en pequeñito, desde nuestro espacio local esencial, mover al mundo en sentido justo de la historia.
En este esfuerzo es vital la participación protagónica de jóvenes de las nuevas generaciones, dado que, entre otras razones, sobre ellos y sus descendientes se sentirá todo el peso de la barbarie si el fascismo lograse imponerse.
Alienta el ánimo, que aun en este claro-oscuro momento que vivimos se perfila una nueva generación de activistas que cumpliendo con su deber ante la historia gritan su “Nunca más a la guerra”, agregándose las voces de sus progenitores con la estremecedora acusación de “son los de arriba los que quieren esta guerra, a la que irán nuestros hijos, no los suyos”.
Esta visión de compromiso con la paz, el bienestar y la democracia mundial implica, también, una obligada defensa de las comunidades emigradas. las cuales están acosadas y atacadas por partidos y gobiernos de extrema derecha.
Con ese telón de fondo llegamos a una primera conclusión: NO CLAUDICAR ante los graves peligros y desafíos que encara la humanidad.
No CLAUDICAR cuando el fantasma que recorre el mundo es el fantasma del fascismo.
Cuando la BARBARIE, y no me refiero únicamente al genocidio de Gaza, sino a un continuo proceder construido desde los grandes centros del poder político y económico mundial que tiene en la guerra uno de sus más rentables negocios.
GAZA, DUELE AUN MAS DECIRLO, ¡¡NO SERA EXCEPCION EN EL MUNDO QUE NOS HA TOCADO VIVIR!!
Por eso, nuestra determinación de alentar una resistencia y organización ciudadana y popular desde una perspectiva renovadora; más conectada a la realidad real. Que en su composición y alcance vaya más allá de una ideología, un sector social y una nacionalidad.
Para quienes promovemos esta nueva apuesta, si hay un ámbito donde la resistencia se ha de expresar en la cotidianidad ciudadana, es el ámbito de la inmigración. Es un tema central en el discurso de la extrema derecha internacional.
Asumido como un factor negativo de “fácil venta”, encuentra adherentes en diversos estratos sociales, y votantes suficientes para determinar resultados electorales y consolidar el poder político en cualquier nación.
Es, su discurso, racista, xenófobo y aporofóbico.
Desde su óptica supremacista blanca nos consideran una raza de gente inferior.
Nos demonizan.
Propagan que provenimos de “países letrinas”, salidos de “manicomios”, “miembros de bandas criminales y del narcotráfico”; que se comen “nuestras mascotas, nuestros gatos y nuestros perros” y que están “envenenando la sangre” de este país”.
Recurren a teoría conspirativa como la del Gran Reemplazo.
Nos colocan como parte primordial de un plan dirigido por “una elite liberal” que busca reemplazar la población blanca de Estados Unidos, Canada y Europa. De acuerdo con su lógica constituimos para ellos una “amenaza existencial”.
Este enfoque de largo alcance del tema migratorio y sus frases discursivas incendiarias mueven al gobierno federal en Estados Unidos y sus aparatos coercitivos, sin importar leyes y la propia Constitución. Inspiran y promueven ataques antiinmigrantes por parte de grupos mayormente de hombres anglosajones, algunos con la categoría de grupos paramilitares.
Dicho enfoque y su retórica discursiva, pretenden crear un nivel de crispación cultural-social entre sus partidarios suficiente como para abrir “la senda de una segunda revolución estadounidense, que tendrá lugar sin derramamiento de sangre, si la izquierda no se opone”, de acuerdo con lo declarado por uno de los portavoces más prominente del “trumpísmo Kevin Roberts, presidente de Heritage Foundation. Consideremos que para este sector ser de “izquierda” es pensar distinto a ellos.
Queda implícito en esta aseveración su determinación de pasar a la violencia y así alcanzar mediante la guerra lo que tal vez no logren por la acción política legal y pacífica.
En este contexto adquiere relevancia el debate que dentro y fuera de las Fuerzas Armadas ocurre a partir del llamado hecho por un grupo de legisladores a militares y a profesionales de la comunidad de inteligencia, a rechazar ordenes ilegales que pudieran llevarlos a enfrentar, como enemigos internos, a los ciudadanos estadounidenses.
Desde la cúspide del poder político y militar acusaron a estos legisladores de incurrir en “conducta sediciosa al mas alto nivel”, delito que pudiera ser castigado hasta con la pena de muerte.
Permitir en este país la normalización de la persecución por razones políticas e ideológicas, la negación de derechos y la violencia contra los inmigrantes, es el camino más obvio para que así se proceda contra toda la humanidad.
Duele decirlo, pero lo que ocurre en Minnesota es un trágico momento que afecta de manera directa a sus habitantes y que puede ser un ensayo para militarizar todo el país. Ahí nada ni nadie esta seguro. El poder lo encarnan e imponen los militares con la anuencia presidencial.
El asesinato de Renee Nicole Good, el manto de impunidad que cubre a sus agresores y el Coup d’État a las autoridades de Minneapolis, a quienes hasta se les prohibió investigar lo ocurrido en su propia ciudad el pasado 7 de enero, nos lleva a pensar si hay un retroceso de 53 años en el tiempo y nos encontramos hoy con un “pequeño Chile” en los EE.UU.
La militarización del país no es propaganda opositora, es un peligro latente de graves implicaciones presentes y futuras.
De ahí que, para evitar el horror y la barbarie en su máxima expresión, recordemos lo dicho por Martin Niemoller, pastor alemán:
“Primero vinieron por los judíos / y no dije nada / porque yo no era judío. / Luego vinieron por los comunistas / y no dije nada / porque yo no era comunista. / Luego vinieron por los sindicalistas / y no dije nada / porque yo no era sindicalista. / Luego vinieron por mí / pero ya no quedaba nadie / para hablar por mí”.
Pero no todo se reduce a lo hasta ahora dicho.
La actual es una administración que no oculta estar bajo control y al servicio de las corporaciones y la poderosa elite de multimillonarios. Esa elite, integrada por un 1% de la población, que de acuerdo a la Reserva Federal concentra el 31% de la riqueza total de EE.UU., alcanzando así casi al acumulado de riqueza del 90% de la población inferior.
Es una administración que durante su primer año ha trabajado para incrementar las obscenas ganancias de Wall Street, cortar impuestos a quienes disfrutan de mayores ingresos y, en su reverso, apuesta a desaparecer “protecciones civiles críticas”, privatizar servicios públicos esenciales y menguar programas de valor para la vida de los trabajadores y sectores sociales carenciados, ejemplo Medicare, Medicaid y el Seguro Social.
Todo lo cual se ha traducido en un incremento significativo en los costos de bienes y servicios básico lo que hace de Nueva York, por ejemplo, una ciudad invivible para la mayoría.
De ahí es que resulta verificable el hecho, de que, en el caso de la comunidad dominicana, producto del alto costo de la vida y la renta de vivienda, en los últimos 4 años mas de 100,000 dominicanos abandonaron el estado de NY y mayormente se fueron hacia Pennsylvania.
De ahí que decidimos enfrentar el viento revocador de derechos y conquistas sociales, económicas y políticas que son productos de largos y duros años de luchas por parte de la clase obrera multinacional de EE.UU.
¡QUE SOMOS!
Llegado a este punto nos aproximaremos a definir el QUE SOMOS.
Nos autonombramos RESISTENCIA Y SOLIDARIDAD (RESO).
Resistencia porque el Planeta está sometido a un tsunami de golpes provenientes de distintos flancos, y Solidaridad porque lo que nos ocurre no es algo exclusivo para un conglomerado etnico ni un grupo social. Por eso, cuando resistimos y al mismo tiempo somos solidarios nos volvemos mas fuertes, duele menos el dolor y se incrementa la posibilidad de vencer.
Desde RESO, aspiramos auto construirnos como una organización de base y presión popular, con un liderazgo y voceria diversos.
Tenemos como prioridad buscar preservar derechos democraticos, economicos y sociales que resultan comunes a las grandes mayorias poblacionales.
De ahi que, estamos obligados a unir esfuerzos y trabajar juntos/as con todo el espectro politico antifascista, que en nuestro mas cercano entorno nacional se ha de expresar en impugnar y combatir el trumpismo con todas sus implicaciones.
Ha sabienda que la clase trabajadora de un pais donde su gobierno oprima a los trabajadores de otros paises no será emancipada, la coordinacion con esta clase y sus organizaciones resulta ser una posicion de principios y crucial para nuestra entidad.
Nos declaramos un movimiento político-social que busca ganar ascendencia en las comunidades a partir de una franca voluntad de acompañamiento en su pelea por derechos y reivindicaciones negadas o restringidas.
Como método de presión comunitaria el concepto de diseñar y lanzar campañas de luchas ocupará un lugar primario en RESO. Mediante este método visibilizaremos falencias sociales de los oprimidos que ha de servir a la organización y gestación de conciencia popular, a identificar y promover lideres de las comunidades mismas y que su autenticidad devenga por ser vía de expresión de las aspiraciones de la gente conque viven y comparten obstáculos y sueños.
Su politización, sin obviar los niveles de conciencia de la mayoría, es crucial para ir más allá de las simples luchas reivindicativas. Así mantendremos viva la misión de edificar una sociedad que tenga como prioridad las necesidades humanas.
De cara a República Dominicana y paises hermanos alentaremos las tomas de posiciones y pasos concretos que sirvan a la cooperación y unidad entre el diverso mundo de lo progresista, democrático, popular y de izquierda. Es decir, de todo lo alternativo al partidismo tradicional dominante y al reino de la exclusion y opresión caracteristico del actual sistema social.
Adquiere mas valor hoy apoyar nuestros pueblos en sus afanes historicos por vivir en un estado de soberania e independencia plenas y libre del peligro de guerra promovido con fines imperiales.
Por experiencias políticas propias, nos guía una visión organizativa que tiene como centro la asamblea ciudadana democrática y participativa, en la cual la toma de decisiones importantes descanse en la gente misma.
Además de sus adherentes, la Asamblea estará abierta a ciudadanos con interes en el trabajo político-comunitario y con potencialidad para ser parte de esta iniciativa.
La condición primaria para ser adherente es conocer y aceptar el Documento Fundacional y los principios básicos contenidos en la Proclama Constitutiva.
Junto a la Asamblea y la Dirección Operativa, RESO dispondrá, por el momento, de tres comisiones especializadas para áreas específicas de trabajo.
Con este resumen de como surgimos, de lo que somos hoy y queremos ser mañana, damos a conocer al proyecto RESISTENCIA Y SOLIDARIDAD.
Mientras otros persiguen la disidencia, crean barreras y muros para separar y dividir comunidades y pueblos, RESO es una especie de humilde casa, como diría el poeta, sin ventanas ni puertas, abiertas, por tanto, a quienes aspiran a construir una sociedad profundamente humana.
¡!TU DECIDES!!
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