Don Lemon comparece ante un tribunal: claves del caso que pone bajo la lupa la libertad de prensa en EE. UU.

Los hechos se remontan al pasado 18 de enero, cuando un grupo de manifestantes irrumpió en la Iglesia Bautista Cities, al sur de St. Paul (Minnesota), en medio de una celebración religiosa, mientras coreaban consignas como «¡Fuera ICE!» o «¡Justicia para Renee Good!». Lo hacían en alusión a la madre y poeta estadounidense, Renée Good, baleada mortalmente días atrás por un agente enmascarado de Inmigración.

La protesta fue registrada en vivo por Don Lemon, antes presentador de la cadena ‘CNN’ y ahora periodista independiente, quien comparece este viernes 13 de febrero ante un tribunal federal, acusado de «conspirar» para privar a otros de sus derechos civiles y religiosos.

Mientras la Casa Blanca ha condenado a diferentes niveles la protesta y la cobertura mediática, el abogado de Lemon ha calificado el caso como un ataque al derecho a la libertad de expresión consagrado en la Primera Enmienda de la Constitución del país.

En esta etapa inicial del proceso se presentan los alegatos y se programan futuros procedimientos.

Lemon ha afirmado previamente, a través de su abogado Marilyn Bednarsk, que planea declararse inocente.

¿Cuáles fueron los argumentos de la detención?

Lemon, que transmitió más de seis horas en directo en su canal de YouTube aquel 18 de enero, siguió a los manifestantes al interior del templo, entrevistó a varios de ellos y encaró al pastor principal, al que los organizadores acusaban de trabajar para el ICE.  

En el acta de acusación, los fiscales sostienen que Don Lemon y el resto de acusados se coordinaron para irrumpir en el templo, rodear al pastor, increparle y bloquear la salida de algunos fieles, con la intención de intimidarlos y dificultar su participación en el acto religioso.

Este relato perfila al periodista como algo más que un observador, y lo incluye como parte de un “ataque de toma” del templo, al conocer de antemano el plan de los activistas y mantenerlo en secreto.

El periodista Don Lemon, al interior de la Iglesia Cities, en St. Paul (Minnesota), el 18 de enero de 2026, en una captura de pantalla de la transmisión en vivo en su canal de YouTube.
El periodista Don Lemon, al interior de la Iglesia Cities, en St. Paul (Minnesota), el 18 de enero de 2026, en una captura de pantalla de la transmisión en vivo en su canal de YouTube. © vía YouTube – Don Lemon

Tras la protesta, el Departamento de Justicia preparó una denuncia penal contra nueve acusados —siete activistas y dos periodistas—. Sin embargo, el juez magistrado Douglas Micko rechazó autorizar parte de los cargos, incluidos los relativos a Don Lemon, por considerar insuficientes las pruebas.

Pese al revés judicial, la Fiscalía federal llevó el caso ante un gran jurado en Minnesota, que el 29 de enero aprobó un acta de acusación. 

A la noche siguiente, agentes del FBI y de Seguridad Nacional detuvieron al periodista en un hotel de Beverly Hills. Don Lemon pasó la noche bajo custodia, compareció ante un tribunal federal en Los Ángeles y luego fue puesto en libertad sin fianza, con obligación de acudir a las futuras vistas en Minnesota.

Así, el periodista deberá comparecer este viernes ante la Justicia por dos cargos: conspiración para violar derechos civiles y vulneración de la ley conocida como FACE Act, tradicionalmente utilizada contra quienes bloquean clínicas abortistas o lugares de culto.

La Ley de Libertad de Acceso a las Entradas de Clínicas de 1994 prohíbe la interferencia o intimidación de cualquier persona que ejerza o intente ejercer el derecho a la libertad religiosa en un lugar de culto, ya sea mediante la fuerza, amenazas de fuerza o la obstrucción física. Las penas pueden ser de hasta un año de prisión y una multa de hasta 10.000 dólares.

¿Libertad de prensa vs. libertad religiosa?

El procesamiento de Don Lemon encarna un choque entre la defensa de la libertad de prensa y las leyes federales que protegen la libertad de culto.

Desde la primera vinculación de Lemon y la reportera Georgia Fort a la causa penal, organizaciones como la Fundación para los Derechos y la Expresión Individual (FIRE), la Fundación por la Libertad de Prensa, Reporteros Sin Fronteras o el Club Nacional de Prensa denunciaron el arresto de los comunicadores como una «advertencia» a todo el gremio.

Don Lemon fue presentador de CNN antes de trabajar como periodista independiente.
Don Lemon fue presentador de CNN antes de trabajar como periodista independiente. © Angela Weiss / AFP/File

Para estas asociaciones, el mensaje es claro: si el Gobierno consigue que un jurado vea a un periodista como parte de una «conspiración» por el hecho de conocer una protesta con antelación y retransmitirla desde dentro, cualquier reportero que cubra movimientos sociales corre el riesgo de ser tratado como coautor de posibles delitos.

«En una sociedad libre, los periodistas desempeñan un papel vital al documentar e informar sobre eventos de interés público, incluyendo conductas ilegales. Fabricar delitos federales a partir de los hechos que hemos visto hasta ahora debilita esa función fundamental», denunció FIRE.

Pero en otros sectores de la población, especialmente entre líderes religiosos y políticos conservadores, la protesta en la iglesia desató una indignación nacional.

El presidente Donald Trump elogió al Departamento de Justicia por presentar cargos contra Lemon, calificando la interrupción del acto religioso como «algo horrible»,

El día de la detención de Don Lemon, la fiscal general de EE. UU., Pam Bondi, afirmó en un video en redes sociales que los fiscales perseguirán a cualquiera que amenace el «derecho sagrado» a practicar su culto con libertad y seguridad.

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Cruzada contra la prensa bajo el Gobierno Trump

Tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, los enfrentamientos entre el presidente y los periodistas han pasado a formar parte habitual de las comparecencias. El líder republicano ha lanzado calificativos, principalmente contra mujeres, como «la peor reportera del mundo», «terrible periodista», o ha llamado «fea» o «cerdita» a quienes lo han cuestionado por temas sensibles de la actualidad estadounidense e internacional.

En octubre de 2025, la Administración Trump endureció las reglas para los comunicadores que informaban desde el Pentágono, a quienes solicitó, bajo amenaza de perder su credencial, comprometerse a no obtener ni utilizar ningún material sin autorización del Departamento de Estado, incluso si se trata de información no clasificada.

Los periodistas debían reconocer las nuevas normas con la firma de un documento, que contemplaba la posibilidad de que fueran considerados un riesgo para la seguridad nacional.

«No hay momento más importante que este para unos medios de comunicación libres e independientes»

En una respuesta inédita, comunicadores de una treintena medios de comunicación, incluido ‘Fox News‘, afín a la Administración Trump, decidieron retirarse en rechazo a las nuevas limitaciones. 

Miembros del cuerpo de prensa del Pentágono se retiran con sus pertenencias, después de entregar sus credenciales de prensa, el miércoles 15 de octubre de 2025, en Washington.
Miembros del cuerpo de prensa del Pentágono se retiran con sus pertenencias, después de entregar sus credenciales de prensa, el miércoles 15 de octubre de 2025, en Washington. AP – Kevin Wolf

Un mes atrás, la Casa Blanca había presionado, a través de la Comisión Federal de Comunicaciones, para sacar del aire al ‘Late Show’ de Jimmy Kimmel por comentarios sobre el asesinato del activista conservador Charlie Kirk, ante el rechazo de un amplio sector de la prensa.

Ahora, será Don Lemon quien deba rendir cuentas, esta vez ante un tribunal, por una cobertura en contra de las políticas de Donald Trump.

«He dedicado toda mi carrera a cubrir noticias. No voy a parar ahora. De hecho, no hay momento más importante que este para unos medios de comunicación libres e independientes, que arrojen luz sobre la verdad y exijan responsabilidades a quienes ostentan el poder», declaró el periodista después de su arresto.

Joe Thompson, uno de los cuatro abogados que liderará la defensa de Don Lemon, es uno de varios exfiscales que abandonaron recientemente el cargo en Minnesota, debido al manejo que hizo la Administración Trump del tiroteo de Renée Good y otros casos de derechos civiles.

El letrado dirigió la investigación sobre diversos casos de fraude a programas públicos, hasta su renuncia el mes pasado, en los que la mayoría de los acusados ​​integran la numerosa comunidad somalí del estado, a quienes el presidente ha acusado de estafar al erario.

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Con Reuters, AP y medios locales