La física detrás del cuádruple axel, el salto más difícil del patinaje artístico

En el patinaje artístico, el ‘cuádruple axel’ se considera generalmente el salto más difícil. Parecía imposible, hasta que el patinador estadounidense Ilia Malinin, actualmente considerado el «Dios del Cuádruple» en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, logró conseguirlo por primera vez con validación oficial en 2022. Para los patinadores que no son talentos generacionales como Malinin, comprender exactamente cómo realizar un cuádruple axel puede ser complicado. Pero la física es capaz de ofrecer algunas pistas.

En 2024, la revista Sports Biomechanics publicó un estudio del investigador de la Universidad de Toin, Seiji Hirosawa, que acercó la ciencia a la comprensión del funcionamiento del cuádruple axel. ¿Uno de los factores más importantes? Elevarse a unos 50 centímetros del suelo.

En el sistema de puntuación actual de las competiciones de patinaje artístico, el jurado, que en el caso de los Juegos Olímpicos de Milán Cortina está compuesto por dos especialistas técnicos y un controlador técnico, asigna una puntuación a cada elemento técnico, a saber, saltos, giros y pasos. Sin embargo, las puntuaciones de los saltos más difíciles, como los triples o cuádruples, son más altas que las de los demás elementos técnicos, por lo que los patinadores deben realizarlos correctamente para ganar las competiciones.

En general, el axel es el salto técnicamente más complejo. Existen tres tipos principales, cada uno diferenciado por su despegue: punta, filo, o directamente desde la cuchilla. La mayoría son nombrados a partir de la primera persona que los realizó; el axel recibe su nombre del patinador noruego Axel Paulsen. También es el único que implica una salida hacia adelante, lo que obliga al atleta a realizar medio giro más que en otros saltos. Por lo tanto, un axel simple requiere una rotación y media para completarse, mientras que un axel cuádruple requiere cuatro rotaciones y media en el aire.

Para comprender mejor las estrategias cinemáticas específicas que utilizan los atletas para realizar el salto cuádruple axel, el estudio de Hirosawa se centró en las imágenes de dos patinadores que intentaron este salto en competición. Utilizando datos del sistema de seguimiento Ice Scope, los investigadores analizaron diversos parámetros: altura vertical, distancia horizontal y velocidad de patinaje antes del despegue y después del aterrizaje.

La altura es crucial

A diferencia de estudios biomecánicos previos, que sugerían que la altura del salto no cambia significativamente el resultado, el estudio de Hirosawa descubrió que aumentar la altura del salto es crucial para realizar con éxito un salto de cuádruple axel.

“Esto sugiere un cambio estratégico hacia el aumento de la altura vertical para dominar los saltos 4A [cuádruple axel], en contraste con investigaciones biomecánicas anteriores que no enfatizaban la altura vertical”, concluyó el estudio.

Una mayor altura de salto, añade Hirosawa, proporciona un mayor tiempo de vuelo al permitir un mayor número de rotaciones alrededor del eje longitudinal del cuerpo. En resumen: saltar más alto te permite girar más. “Los resultados de este estudio aportan información valiosa sobre la biomecánica de los saltos de cuádruple y triple axel, actualizan las teorías existentes sobre la investigación en patinaje artístico y ofrecen perspectivas sobre estrategias de entrenamiento para gestionar saltos complejos”, concluye el estudio.

Es más fácil decirlo que hacerlo, a menos que seas Ilia Malinin.

Artículo originalmente publicado en WIRED Italia. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.