El cierre aéreo en El Paso mostró la falta de comunicación entre Migración y las agencias de EE UU

El cierre del espacio aéreo sobre El Paso, Texas, y partes de Nuevo México la semana pasada está avivando la inquietud entre los pilotos y el público en general sobre el estado de las defensas antidrones de Estados Unidos.

Ante la proliferación de vehículos aéreos no tripulados (UAV) de bajo costo en todo el mundo, los analistas han advertido que los ataques destructivos perpetrados con drones son inevitables. Sin embargo, resulta difícil desarrollar contramedidas ágiles y seguras, dado que acciones como la interferencia o el intento de derribar un dron son difíciles, o incluso imposibles, de llevar a cabo de forma segura en zonas pobladas, y mucho menos en ciudades densamente pobladas.

En el caso del incidente de El Paso, la Administración Federal de Aviación (FAA) inicialmente fijó el cierre del espacio aéreo por 10 días, pero lo levantó después de ocho horas. La administración Trump inicialmente afirmó que la medida estaba relacionada con una posible incursión de drones de un cártel mexicano de la droga, pero The New York Times y otros medios informaron que se debía a la preocupación de la FAA por el uso de un arma láser antidrones proporcionada por el Pentágono en la zona, a pesar de las dudas sobre los posibles peligros para las aeronaves civiles.

Según los informes, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) utilizó la herramienta de defensa láser para derribar lo que resultó ser un globo de fiesta. «La FAA probablemente hizo algo muy inteligente al emitir la Restricción Temporal de Vuelo (TFR). La duración inicial de 10 días del TFR hace pensar que la FAA no recibió información sobre cuánto tiempo estaría en uso el láser. La FAA no quiere cerrar el espacio aéreo más tiempo del necesario», indica Tarah Wheeler, directora de seguridad de la consultora de ciberseguridad TPO Group.

La FAA, el Departamento de Defensa (DOD) y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no respondieron a las peticiones de comentarios de WIRED.

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Qué ocurrió

Un funcionario de la Casa Blanca declaró a The Hill que un administrador de la FAA tomó la decisión de cerrar el espacio aéreo sin notificar a la Casa Blanca, el Pentágono o el DHS. «El Departamento de Defensa y el Departamento de Transporte (DOT) llevan meses trabajando juntos en relación con las operaciones de incursión de drones. La acción de anoche para desactivar los drones del cártel no fue una acción espontánea», mencionó el funcionario a The Hill en un comunicado. Añadió: «En ningún momento del proceso de inutilización de estos drones del cártel estuvieron en peligro aeronaves civiles como resultado de los métodos utilizados por DOD para inutilizar los drones».

También, los representantes estadounidenses Veronica Escobar de Texas y Gabe Vasquez de Nuevo México, junto con los senadores de Nuevo México Martin Heinrich y Ben Ray Luján, escribieron a la secretaria del DHS Kristi Noem, al secretario de Defensa Pete Hegseth, y al secretario de Transporte Sean Duffy para solicitar una sesión informativa clasificada sobre el incidente.

Los legisladores escribieron que quieren que los representantes de cada agencia «hablen sobre el papel que desempeñaron, reconozcan dónde se produjo el fallo de comunicación y compartan las medidas que están tomando para garantizar que en el futuro no vuelva a producirse una crisis de esta naturaleza».

La herramienta láser utilizada en la situación era un sistema de armas antidrón «LOCUST» fabricado por la empresa de defensa AeroVironment (AV), según un informe de Reuters. El sistema LOCUST es un arma láser de energía dirigida de 20 kilovatios, una herramienta de potencia relativamente baja concebida para derribar pequeños drones. AV adquirió el creador de LOCUST, BlueHalo, en noviembre de 2024.