«Esta vez, la idea es debatir una gama más amplia de temas, incluyendo, de hecho, los principales. Estos asuntos importantes se refieren tanto a los territorios como a todo lo relacionado con las demandas que hemos presentado», declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, este lunes 16 de febrero, en la víspera del encuentro entre las delegaciones de Rusia y Ucrania para discutir un plan de alto el fuego.
Las negociaciones se producirán el martes 17 y el miércoles 18 de febrero, en Ginebra, Suiza, sin una agenda previa publicada, ni sede concreta revelada, aunque con la mediación de Estados Unidos, siguiendo el modelo de las recientes conversaciones en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos.
Ambos gobiernos vuelven a encontrarse en un contexto de posturas opuestas en torno a temas esenciales para un hipotético acuerdo de paz y presionados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que firmen la paz a más tardar en junio.
La delegación rusa estará encabezada por el experimentado Vladimir Medinsky, asistente del presidente Vladimir Putin. El funcionario lideró el equipo negociador de Moscú en las primeras conversaciones directas de paz con Ucrania en Estambul en marzo de 2022. Es considerado uno de los fieles defensores de los objetivos bélicos de Putin y autor de varios libros que exponen supuestos complots occidentales contra Rusia.
Estará acompañado por el jefe de inteligencia militar, Igor Kostyukov y el viceministro de Asuntos Exteriores, Mijail Galuzin, junto a otros funcionarios, especificó el portavoz del Kremlin. Paralelamente, el enviado especial de Putin, Kirill Dmitriev, participará en un grupo de trabajo separado con Estados Unidos sobre cooperación económica.
La Casa Blanca no ha difundido qué funcionarios enviará a Ginebra. En las recientes conversaciones tripartitas en Abu Dabi, la Administración de Donald Trump estuvo representada por Steve Witkoff y Jared Kushner, también yerno del líder republicano.
Del otro lado de la frontera, el general Kyrylo Budanov, jefe de gabinete del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, publicó una fotografía en redes sociales junto a un tren «de camino a Ginebra», acompañado de dos miembros del equipo negociador, encabezado por Rustem Umerov, jefe del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania.
«Discutiremos las lecciones de nuestra historia y buscaremos las conclusiones correctas. Es necesario salvaguardar los intereses de Ucrania», apuntó Budanov. Entrar o salir de Ucrania supone un largo viaje por tierra, ya que el espacio aéreo del país está cerrado debido a la guerra.
El Ministerio de Exteriores suizo confirmó su participación como país anfitrión y garante de la llegada segura de las delegaciones.
Diálogos encallados
Pese a la presión de la Casa Blanca por la firma de un alto el fuego en Ucrania, las diferencias entre Moscú y Kiev permanecen enquistadas en temas sensibles, incluido el dominio del territorio, quién controlará la planta de energía nuclear de Zaporizhia —la más grande de Europa–, y el papel de las tropas occidentales en Ucrania en un eventual periodo de posguerra.
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Moscú insiste en concesiones territoriales que incluyen la retirada de Ucrania de las regiones del Donbass que aún controla y en oficializar su poder sobre territorios del este y sur ocupados desde la invasión de 2022, además de Crimea. Kiev y sus socios europeos consideran que tales condiciones constituyen una rendición de facto.
El Gobierno de Zelenski también pone el foco en las garantías de seguridad para disuadir a Rusia de relanzar su ofensiva en un futuro, un punto en el que es esencial el respaldo de los aliados europeos.
Las delegaciones rusa y ucraniana deberán informar a sus dirigentes antes de adoptar algún acuerdo en Ginebra.
La guerra, intacta antes de hablar de paz
Mientras la delegación ucraniana partía hacia Ginebra para las conversaciones de paz, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ordenó este lunes a sus Fuerzas Armadas y a la empresa eléctrica nacional, Ukrenergo, que preparen de urgencia un plan para proteger a las infraestructuras esenciales, después de que sus servicios de inteligencia le informaran de un «ataque masivo» planeado por Rusia.
“He ordenado al comandante en jefe de la Fuerza Aérea, Anatoli Krivonozhko; al ministro de Defensa de Ucrania, Mijailo Fedórov, y al presidente de Ukrenergo, Vitali Zaichenko, que preparen medidas de protección adicionales durante el día”, escribió Zelenski en sus redes sociales, tras reunirse con las autoridades regionales y otros dirigentes para evaluar la situación tras los bombardeos rusos de la pasada noche.
La Fuerza Aérea de Ucrania registró 62 drones de ataque de largo alcance y seis misiles de varios tipos lanzados por Rusia contra Ucrania durante la madrugada del lunes. El presidente ucraniano condenó la ofensiva rusa «incluso en vísperas de las reuniones trilaterales en Ginebra».
Entretanto, el gobernador ruso de la región occidental de Briansk, Alexander Bogomaz, informó el lunes del derribo de 229 drones ucranianos en las últimas 24 horas. Ninguna otra región rusa ha sufrido tantos ataques simultáneos con drones en un solo día, sostuvo Bogomaz.
Millones de ucranianos han sufrido cortes de electricidad, de agua corriente y de calefacción en las últimas semanas a consecuencia de los ataques del Kremlin sobre su infraestructura vital, en medio del invierno más intenso que ha experimentado el país en los últimos lustros.
Zelenski detalló este fin de semana en la Conferencia de Seguridad de Múnich que ucranianos, rusos y estadounidenses hablarán en Ginebra de la posibilidad de decretar una tregua energética.
El gobierno de Putin ya aceptó, a petición de Donald Trump, una tregua energética unilateral sobre Kiev a finales de enero. Aunque Ucrania se adhirió a la propuesta, la relativa calma solo duró cuatro días.
Con Reuters y AP