La justicia surcoreana condenó a cadena perpetua al expresidente Yoon Suk Yeol tras declararlo culpable por planear una insurrección vinculada a la ley marcial que impuso en diciembre de 2024, una medida que duró seis horas y desencadenó una crisis política en una de las democracias más estables del mundo. El exmandatario enfrenta además otros procesos judiciales y ha apelado fallos previos.