Unos 27 espacios de tortura y detención se transforman en lugares de memoria histórica para mantener vivos los horrores padecidos durante la dictadura de Augusto Pinochet y homenajear a las víctimas, pero con el cambio de Gobierno hacia la extrema derecha, los centros y los sobrevivientes temen retrocesos. Un informe de nuestro corresponsal Alberto Peña.