En el tercer día de guerra en Medio Oriente, los mercados energéticos reaccionaron con fuerza ante la escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán. Este lunes 2 de marzo estuvo marcado por una alta volatilidad en los precios del petróleo y del gas natural, impulsada por los ataques cruzados y por el temor a interrupciones prolongadas en el suministro global de energía.
El detonante inmediato del alza de los hidrocarburos ha sido la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra objetivos en Irán, seguida por la respuesta de Teherán, golpes que afectaron instalaciones estratégicas en la región. El cierre de refinerías, la paralización de plantas de gas y las amenazas sobre el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz encendieron las alarmas en los mercados internacionales.
El crudo Brent, referencia europea, llegó a dispararse hasta un 13% en las primeras horas de la jornada del lunes, alcanzando los 82,37 dólares por barril, su nivel más alto desde enero de 2025. Sin embargo, moderó parte de esa subida hacia el cierre, cuando terminó en 77,74 dólares, lo que representó un alza de 6,7%, equivalente a 4,87 dólares.
En el caso del West Texas Intermediate (WTI), el crudo de referencia en Estados Unidos, el comportamiento fue similar. El contrato tocó máximos por encima del 12%, hasta los 75,33 dólares por barril, su punto más elevado desde junio, antes de cerrar en 71,23 dólares, con un incremento del 6,3% en la sesión.
Si bien algunos analistas anticipaban movimientos aún más extremos, la situación se agravó a lo largo del día cuando un miembro de la Guardia Revolucionaria iraní amenazó con incendiar cualquier embarcación que intentara cruzar el estrecho de Ormuz.
La tensión bélica se tradujo rápidamente en interrupciones concretas. Arabia Saudita cerró su mayor refinería tras un ataque con drones, mientras que Qatar detuvo su producción de gas natural licuado (GNL) y su empresa estatal evaluaba declarar fuerza mayor en los envíos. Además, unos 750 barcos quedaron varados en el estrecho de Ormuz, con reportes de al menos tres petroleros dañados.
Alarma sobre el estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz es una arteria crítica para el comercio energético mundial: por allí transita cerca de una quinta parte del petróleo que se consume globalmente y alrededor del 20% del GNL. Cualquier restricción prolongada en este paso marítimo podría obligar a los productores del Golfo a reducir el bombeo y generar un shock de oferta de gran magnitud.
De hecho, estimaciones privadas advierten que un bloqueo de tres a cuatro semanas podría impulsar el Brent por encima de los 100 dólares por barril. La incertidumbre no solo radica en cuánto suministro se perdería, sino también en la duración del conflicto y en la reacción de las grandes potencias.
El gas, en alza
En el mercado del gas natural, las subidas fueron incluso más pronunciadas en Europa y Asia. El contrato de referencia europeo TTF, en Países Bajos, cerró con un alza cercana al 40%, situándose en torno a los 44 dólares por megavatio hora, su nivel más alto en casi un año.
La jornada había comenzado ya con fuertes incrementos: el gas europeo abrió en torno a los 39,80 dólares frente a los 31,50 del viernes.
En Asia, los precios del GNL también se dispararon cerca de un 39%, con el indicador de referencia para Japón y Corea superando los 15 dólares por millón de unidades térmicas británicas. La región depende en gran medida de las importaciones marítimas, lo que la hace especialmente vulnerable a cualquier perturbación en el transporte.
Con EFE, Reuters y medios locales