¿Nuevo frente de guerra?: rebeldes kurdos afirman que se preparan para actuar en Irán de la mano de EE. UU. e Israel

Fuerzas del Partido de la Libertad del Kurdistán (PAK) asentadas en la región semiautónoma kurda del norte Irak ya se han desplazado a la frontera con Irán, y permanecen en la provincia limítrofe de Sulaymaniyah, a la espera de instrucciones para una incursión terrestre.

La información la dio el 4 de marzo Khalil Nadiri, un funcionario del PAK, quien agregó que líderes opositores kurdos en Irán habían sido contactados por Estados Unidos.

No ofreció más detalles, pero su versión coincide con la que manejan varios medios y agencias de noticias. Reuters y ‘Axios’ citan fuentes que afirmaron bajo condición de anonimato que una eventual ofensiva transfronteriza tendría el doble propósito de crear un nuevo frente de combate para el ejército iraní, al mismo tiempo que alienta la disidencia en busca de un levantamiento.

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El presidente estadounidense Donald Trump se sumó oficialmente a la idea. Al ser consultado por Reuters este 5 de marzo sobre la posibilidad de que los kurdos lancen una ofensiva contra Irán, respondió que «me parece maravilloso que quieran hacer eso, yo estaría totalmente a favor», pero declinó detallar si tendrían apoyo del Pentágono

Los kurdos son reconocidos como el segmento más organizado de la fragmentada oposición iraní, con miles de hombres entrenados y listos para entrar en la contienda, algunos de los cuales se han asentado en Irak.

De acuerdo con la agencia de noticias iraní Tasnim, sus reporteros en el terreno desmienten informes de que el cruce de fronteras ya ha comenzado en varias provincias, pero abundan las señales de que ese avance podría darse pronto.

Una fuente israelí declaró a Axios que “la guerra comenzó con una fase cinética por parte de los ejércitos estadounidense e israelí, pero a medida que continúe habrá otros esfuerzos por parte del Mossad y la CIA”.

Según fuentes vinculadas con la operación que conversaron con CNN, la CIA ya ha comenzado el proceso de armar a los kurdos para fomentar la insurgencia en territorio iraní.

La versión contradice la afirmación del secretario de Estado Marco Rubio durante una comparecencia a puerta cerrada el 3 de marzo ante el Congreso: «No vamos a armar a los kurdos. Pero nunca se sabe con los israelíes”.

En términos similares se expresó un día después el secretario de Defensa Pete Hegseth: “Ninguno de nuestros objetivos se basa en el apoyo o el armamento de ninguna fuerza en particular. Así que, lo que otras entidades puedan estar haciendo, lo sabemos, pero nuestros objetivos no se centran en eso”.

Preparados para luchar juntos

Seis días antes del inicio de las operaciones Rugido de León y Furia Épica, los líderes de cinco grupos kurdos iraníes en Irak anunciaron en una rueda de prensa conjunta la formación de una coalición unida contra el régimen de los ayatolás.

La iniciativa fue rechazada por el Gobierno del Kurdistán iraquí (KRG), que emitió un comunicado en el que pidió preservar la región como “un factor de estabilidad y calma”, en lugar de convertirlo en “una fuente de amenaza o peligro para la seguridad de ningún país vecino”.

También recibió amenazas del Kataib Hezbolá o Batallones del Partido de Dios, las brigadas paramilitares chiítas en Irak, que advirtieron que Estados Unidos debía abstenerse de “encender la mecha de la guerra en la región” y llamaron a los kurdos a “actuar racionalmente y no verse envueltos en una aventura militar dirigida contra el Irán islámico”.

Ya antes de esa alianza, el Ejército Nacional del Kurdistán (el brazo armado del PAK) se había atribuido ataques contra la Guardia Revolucionaria iraní, no con combatientes venidos de Irak, sino con apoyo financiero y operaciones armadas para defender a los manifestantes en las protestas de finales de diciembre y principios de enero, que dejaron al menos 7.000 muertos.

Desde el inicio del conflicto, Irak ha sido objeto de bombardeos desde cazas israelíes y estadounidenses dirigidos a elementos de las milicias chiítas que operan en la región del Kurdistán y de ataques con misiles y drones desde Irán, contra las bases militares estadounidenses en Erbil.

Miembros de las Fuerzas de Movilización Popular asisten al funeral de combatientes de Kataib Hezbolá, que murieron en un ataque aéreo estadounidense en la provincia de Babil, al suroeste de Bagdad, Irak, el 5 de marzo de 2026.
Miembros de las Fuerzas de Movilización Popular asisten al funeral de combatientes de Kataib Hezbolá, que murieron en un ataque aéreo estadounidense en la provincia de Babil, al suroeste de Bagdad, Irak, el 5 de marzo de 2026. AP – Hadi Mizban

Una alianza de los kurdos de los dos países supondría la primera operación de fuerza terrestre significativa en el conflicto, y aportaría la experiencia que los combatientes de esta minoría ya ganaron durante la lucha contra el Estado Islámico en Irak.

Su entrada en escena estaría siendo estimulada personalmente por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Un funcionario estadounidense declaró a Axios que desde Tel Aviv se ha ofrecido apoyo militar, pero también político para lograr el establecimiento de una región autónoma kurda en Irán, en el caso de que sea depuesto el régimen de los ayatolás.

Trump también se ha involucrado en las conversaciones con los kurdos. Axios y AP dijeron que el 1 de marzo, un día después del inicio de las operaciones conjuntas en Irán, habló con Masoud Barzani y Bafel Talabani, líderes kurdos en Irak, y CNN informó que hizo otra llamada separada a Mustafa Hijri, líder del Partido Democrático del Kurdistán iraní (PDKI).

Un eventual involucramiento de las milicias kurdas en Irak pondría en aprietos al gobierno de Bagdad, que según el canciller iraní Abbas Araqchi, prometió que “bajo ninguna circunstancia permitirá que ninguna amenaza se dirija a Irán desde territorio iraquí”.

Desconfianza regional

La perspectiva de una operación terrestre conducida por kurdos de los dos lados de la frontera podría disgustar a otros países de la región, no solo a Irán.

El temor de que una operación de este tipo estimule el separatismo armado en otras minorías étnicas, como los baluchíes, se vive también a Pakistán, donde la conflictiva provincia de Baluchistán tiene cercanos vínculos con líderes de la etnia en Irán.

Irak, por su parte, debe honrar el compromiso alcanzado en 2023 con Irán de desarmar y trasladar lejos de la frontera a los grupos de kurdos iraníes. La segunda parte de este acuerdo se cumplió parcialmente, con el cierre de sus bases militares y la restricción de sus movimientos en territorio iraquí, pero la segunda no, pues los grupos no entregaron sus armas.

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Turquía puede ser el más molesto ante la posibilidad de que gane relevancia la posición de los kurdos. Amenazó con una operación militar en Siria si las Fuerzas Democráticas Kurdas Sirias (FDS) no aceptaban plegarse al control del Gobierno de Ahmed al-Sharaa, lo cual finalmente se logró.

Durante años, Ankara ha estado enfrentada al ilegalizado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y ahora que finalmente ha avanzado en los esfuerzos de paz con la organización, no ve con buenos ojos el despliegue de grupos rebeldes kurdos armados cerca de su frontera.

«Las actividades de grupos que alimentan el separatismo étnico, como la organización terrorista PJAK (Partido Vida Libre del Kurdistán), afectan negativamente no solo a la seguridad de Irán, sino también a la paz y estabilidad general de la región», declaró el Ministerio de Defensa turco.

Con Reuters, AP y medios locales