En total 41 personas perdieron la vida y otras 40 resultaron heridas en una incursión israelí la noche del 6 de marzo en la ciudad oriental de Nabi Chit, de acuerdo con cifras reveladas por el ministerio de Salud del Líbano, que indicó que ya son 294 muertos, más de 1.023 heridos y más de 110.000 personas desplazadas desde que Tel Aviv convirtió en blanco a distintas ciudades del país.
El de Nabi Chit, sin embargo, habría tenido características distintas, porque combatientes de Hezbolá aseguran haber enfrentado en tierra a soldados israelíes, que descendieron de cuatro helicópteros, una táctica inusual que solo se emplea en zonas fronterizas.
Un comunicado del grupo militante chiita aseguró que los helicópteros aterrizaron en el Valle de la Bekaa, donde coinciden las zonas montañosas de Yahfoufa, Khraibeh y Maaraboun, y agregó que los soldados siguieron a pie hacia Nabi Chit, donde fueron enfrentados con “armas ligeras y medianas” por los milicianos.
«La confrontación escaló después de que la fuerza del enemigo quedara expuesta. El enemigo recurrió a fuego intenso, lanzando alrededor de 40 bombardeos, y usando cazas y helicópteros para asegurar su retirada de la zona de contacto», agregó el boletín de Hezbolá.
El Valle de la Bekaa está lejos de la frontera común, por lo que se cree que los helicópteros ingresaron al Líbano desde el espacio aéreo de Siria.
Residentes y medios oficiales respaldaron la versión de Hezbolá sobre un ataque aerotransportado. «Escuchamos los helicópteros sobre nuestra casa toda la noche; estaban tan bajos que pensamos que aterrizarían sobre nosotros», dijo a la agencia Reuters Shawki al-Masr, que vive en una localidad cerca de Nabi Chit.
El ejército israelí no ha confirmado directamente las operaciones, pero sí reconoció que “fuerzas especiales llevaron a cabo durante la noche un intento de localizar hallazgos relacionados con el piloto desaparecido Ron Arad”.
Arad, un piloto de combate, fue declarado desaparecido en 1986 cuando tuvo que eyectarse de su avión durante una operación contra militantes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en la ciudad libanesa de Maghdouche. Se cree que fue capturado por el grupo militante Amal y luego entregado a Hezbolá.
Según el diario israelí Haaretz (que cita a su vez a prensa libanesa), fuerzas de Israel capturaron en diciembre de 2025 a un funcionario de seguridad libanés que aseguró tener información sobre la situación de Arad.
«No se encontraron hallazgos relacionados con él en el lugar de la búsqueda… El Ejército de Israel seguirá operando sin descanso, día y noche, bajo el profundo compromiso de traer de vuelta a todos los hijos de Israel, los caídos y desaparecidos, de vuelta al Estado de Israel», dice el comunicado.
Amenaza israelí y movimientos preventivos
Israel pagará «un precio muy alto» si no concreta el desarme de Hezbolá. La amenaza fue pronunciada este 7 de marzo por el ministro de Defensa israelí Israel Katz, quien instó a que los líderes de Beirut “actúen antes de que nosotros lo hagamos”.
Katz aseguró en un comunicado que su país no tiene “reclamaciones territoriales contra Líbano”, a diferencia de otras regiones de Oriente Medio, “pero no aceptaremos una situación” que incluya “disparos desde territorio libanés hacia el Estado de Israel”.
El funcionario agregó que «si la elección pasa a ser proteger a nuestros civiles y la seguridad de nuestros soldados o la del Líbano, elegiremos defender a nuestros civiles y soldados, y el gobierno del Líbano pagará un precio muy alto».
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El pronunciamiento de Katz se produce cuatro días después de que el Consejo de Ministros libanés declarara como “actos ilegales” las operaciones militares de Hezbolá, limitando su funcionamiento a la esfera política, una resolución que fue apoyada por el presidente Joseph Aoun.
Sin embargo, ni las amenazas de Katz ni la decisión del gobierno libanés parecen haber cambiado la posición de Hezbolá, que este 7 de marzo emitió una alerta dirigida a los residentes de la ciudad israelí de Kiryat Shmona, en la frontera con el Líbano, instándolos a “evacuar inmediatamente” y dirigirse hacia el sur, sin más detalles sobre el motivo de la advertencia.
El recrudecimiento de la situación en el Líbano ha llevado al presidente interino de Siria, Ahmed al Sharaa, a realizar un despliegue preventivo de tropas en la frontera común el 6 de marzo, como ya lo hizo también en el área limítrofe con Irak, en preparación para una eventual ofensiva contra Hezbolá.
ONU pide diálogo entre Tel Aviv y Beirut
La coordinadora especial de Naciones Unidas para el Líbano, Jeanine Hennis-Plasschaert, emitió un comunicado en el que afirmó que conversaciones entre Israel y el Líbano «deben llevarse a cabo con urgencia», para poner fin a un conflicto que puede escalar “aún más”.
Hennis-Plasschaert agregó que está «claro que las acciones militares en curso no traerán una victoria duradera a nadie» y que “solo profundizarán la inestabilidad e infligirán más sufrimiento”.
El Gobierno de España anunció su “rotunda condena” a los ataques “masivos” de Israel contra el Líbano y recordó que «todas las partes deben cumplir íntegramente la resolución 1701 del Consejo de Seguridad, así como con el acuerdo de alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024».
La ministra de Exteriores de Irlanda, Helen McEntee, condenó por igual las ofensivas de Hezbolá y la respuesta de Israel, que calificó de «desproporcionada», y aseguró que era «inaceptable» que una Fuerza Interina de la ONU en el Líbano hubiera sido alcanzada por los ataques.
A las cifras de muertos y heridos en el Líbano se suma la situación de miles de desplazados, que han tenido que abandonar sus hogares en las zonas en conflicto desde el inicio de los ataques israelíes.
Con Reuters, EFE y AP