Las estrellas masivas, con más de ocho veces la masa del Sol, suelen terminar su vida de forma espectacular, generalmente en una explosión de supernova. Cuando las estrellas con tanta masa se acercan al final de su vida, el helio, subproducto de la fusión del hidrógeno, se acumula en su núcleo, formando un cúmulo. Posteriormente, la fusión del hidrógeno se desplaza hacia el exterior del núcleo de helio, lo que provoca que la estrella se expanda, su temperatura superficial disminuya y adquiera un tono rojizo. Las estrellas que han alcanzado esta etapa de evolución se denominan gigantes rojas.
¿Qué es una nebulosa planetaria y por qué la vemos brillar?
Durante esta etapa de gigante roja, una gran cantidad de material es expulsado de las capas exteriores extendidas de la estrella. Este fenómeno, llamado «eyección de masa», se vuelve cada vez más pronunciado a medida que la estrella se acerca a su muerte.
Mediante la eyección de masa, la estrella finalmente pierde sus capas exteriores, su reacción de fusión nuclear cesa y queda un núcleo desnudo. Este núcleo desnudo, compuesto principalmente de carbono y oxígeno, es una enana blanca, esencialmente el cadáver de una estrella.
Una estrella central moribunda emite luz ultravioleta, iluminando el gas expulsado durante la eyección de masa y provocando que brille intensamente. Se trata de una nebulosa planetaria, y su belleza le ha valido el apodo de «joya del universo». Sin embargo, la vida útil de estas es corta, estimada en tan solo unos pocos miles o decenas de miles de años.
