Tu mascota tiene derechos: el PetTech o la nueva era del cuidado animal ha llegado a Hispanoamérica

Reconocer legalmente que un animal siente dolor no es suficiente; alguien tiene que construir los sistemas para que esa declaración sobre, la mascota sintiente, tenga consecuencias reales – y tangibles.

En Hispanoamérica, ese momento ya llegó: tanto Colombia como España lideran un cambio que va más allá de la sensibilidad cultural. De hecho, estas naciones están redefiniendo, por ley, prácticas y educación, lo que significa tener una mascota.

Mientras tanto, la tecnología toma de la mano a aquellos innovadores que le apuestan a sociedades sensibilizadas con el trato hacia la naturaleza.

“La tecnología es un campo en crecimiento en el sector de bienes y servicios para animales de compañía, quienes están cada vez más presentes en los hogares colombianos,” señaló a Wired en Español Andrea Padilla Villarraga, senadora colombiana y autora de leyes como la prohibición del uso de animales silvestres en circos y la criminalización penal agravada del maltrato.

La ley llegó primero

En los últimos años, países como Colombia no empezaron de cero. De hecho, la Ley 1774 de 2016 ya reconocía a los animales como seres sintientes, aunque en los últimos años, el país aceleró: endureció sanciones por abuso, reforzó controles sobre el comercio de mascotas, impulsó el microchip y la trazabilidad, y fijó la prohibición total de la tauromaquia para 2027.

Por otro lado, España había marcado el camino en 2021 con la Ley 17: los animales dejaron de ser bienes jurídicos, y se transformaron, ante los ojos del estado, en seres sintientes. La norma reforzó su protección, por ejemplo, en casos de divorcio, deudas y maltrato, y obligó a los tribunales a priorizar su bienestar; el abandono, además, fue penalizado, sentando las bases de un nuevo marco jurídico-social.

Dicha legislación fue, en muchos sentidos, un precedente adelantado a su tiempo. Otros países de la Unión Europea han seguido un camino similar, incluyendo Italia en 2022, y, Croacia y Bélgica en 2024.

Este nuevo panorama legal no sólo redefine la tenencia responsable, sino que también plantea un desafío estructural: a medida que la sociedad eleva sus estándares éticos sobre el bienestar animal, la tecnología – por medio de plataformas PetTech – empieza también a consolidarse como infraestructura clave para sostener el cuidado animal alrededor del mundo.

El giro, entonces, no es aislado. Es una señal de una transformación mucho más profunda.

La nueva era del cuidado animal

La expansión de leyes de bienestar animal ha revelado una brecha incómoda: la distancia entre lo que la legislación exige y lo que las personas realmente pueden cumplir en la práctica.

Reconocer legalmente que los animales son seres sintientes eleva los estándares éticos, pero no garantiza que existan las herramientas, la información o la infraestructura necesarias para sostenerlos.

“Colombia ha construido uno de los marcos legales más avanzados de la región en bienestar animal,” dijo la senadora Padilla. “Pero ese es justamente el punto de quiebre: la fragilidad de las instituciones y la ausencia del Estado en gran parte del territorio nacional.”

“Los gobiernos, generalmente, se escudan en la falta de recursos para justificar su inoperancia. Por eso la protección animal en Colombia avanza en legislación, pero aún se raja en avances concretos,” añadió.

Para muchos tutores, entonces, cumplir con registros, controles veterinarios, trazabilidad, cuidados preventivos y nuevas obligaciones se convierte en una carga fragmentada y difícil de gestionar. Esta desconexión evidencia un problema estructural: las normas avanzan más rápido que los sistemas que permiten aplicarlas.

En el vacío entre la intención legal y la capacidad cotidiana es donde la tecnología empieza a perfilarse no como un lujo, sino como una pieza clave para hacer viable el nuevo modelo de responsabilidad.