Nuestra secretaria general y el arte de concertar voluntades

Por Mayrelin García

Las organizaciones políticas suelen medirse por sus victorias electorales, por sus liderazgos más visibles o por sus niveles de popularidad. Sin embargo, existe una tarea que no siempre recibe la atención que merece, aunque resulta determinante para la estabilidad y permanencia de cualquier organización: mantener cohesionada una estructura partidaria amplia, diversa y, muchas veces, atravesada por distintas corrientes, visiones y aspiraciones. Es precisamente ahí donde el liderazgo organizacional adquiere un valor estratégico. Y ese aspecto ha quedado evidenciado durante el reciente proceso de rendición de cuentas desarrollado por Carolina Mejía como secretaria general del Partido Revolucionario Moderno (PRM).

Tras ocho años al frente de la Secretaría General, Carolina emprendió un recorrido por diferentes regiones del país para presentar los resultados de una etapa de trabajo partidario marcada por la construcción institucional, el fortalecimiento territorial y el acompañamiento constante a las estructuras del partido. La agenda incluyó encuentros en distintas demarcaciones del territorio nacional, integrando dirigentes, autoridades, militantes y equipos políticos en espacios de balance e interacción directa.

Más que actos protocolares, estas jornadas sirvieron para reencontrarse con la militancia y reafirmar vínculos construidos a lo largo de los años. Fueron escenarios donde pudo percibirse el resultado de un trabajo sostenido de presencia política y cercanía con las bases, elemento esencial para preservar la identidad y cohesión de cualquier organización partidaria.

El acto celebrado ayer domingo en Santiago tuvo un significado especial por representar el cierre de un recorrido nacional y por reunir una amplia representación de dirigentes y estructuras partidarias del Cibao. Más allá de la multitudinaria asistencia y de la dimensión del evento, el mensaje transmitido dejó importantes elementos para la reflexión política.

En un contexto donde las organizaciones enfrentan dinámicas internas propias de los procesos democráticos y de las aspiraciones legítimas que surgen en su interior, el papel de una Secretaría General va mucho más allá de la coordinación administrativa. Se convierte en un espacio de articulación, equilibrio y construcción de consensos.

Quizás una de las fortalezas más visibles desarrolladas por Carolina Mejía durante estos años no haya sido únicamente la capacidad de dirigir procesos internos o gestionar agendas políticas. Su principal aporte ha estado en la construcción de puentes, en la capacidad de escuchar y en mantener abiertos espacios de interacción entre sectores diversos dentro de una organización amplia y dinámica.

En política, concertar voluntades es una habilidad que pocas veces ocupa titulares, pero casi siempre resulta determinante para preservar estabilidad y cohesión. Construir acuerdos requiere paciencia, credibilidad y la capacidad de comprender que las organizaciones no se sostienen únicamente sobre figuras individuales, sino sobre personas que necesitan sentirse parte de un proyecto colectivo.

La historia política de nuestro país ha demostrado que incluso organizaciones aparentemente sólidas pueden experimentar desgaste cuando las diferencias internas no encuentran espacios adecuados de armonización. Por eso, quienes asumen la tarea de unir, escuchar y mantener cohesión realizan una labor silenciosa, aunque profundamente estratégica.

Las rendiciones de cuentas realizadas durante este recorrido dejan una reflexión que va más allá de un balance de gestión: los partidos necesitan líderes que movilicen, pero también líderes que unan; personas capaces de transformar diferencias en fortalezas y diversidad en propósito compartido.

Porque, al final, la política no consiste únicamente en dirigir. También consiste en construir puntos de encuentro y reunir voluntades alrededor de una visión común. Ahí reside una de las tareas más complejas y valiosas del liderazgo político.

Felicidades para Carolina.

La articulista es experta en Planificación, Estrategia y Políticas Públicas. Actualmente Subsecretaria General de la LMD y Directora de Planificación del PRM.