El PRM debe mirar a la derecha

El partido de gobierno atraviesa un momento de consolidación institucional de alta relevancia. Tras culminar con éxito la renovación de sus principales autoridades partidarias, la atención se traslada ahora al siguiente paso natural de este proceso, la reconfiguración de su Dirección Ejecutiva, el máximo órgano de decisión de la organización. Este espacio, que tras la reciente reforma estatutaria se amplió de 60 a 65 miembros, no solo representa un reparto de cuotas de poder interno, sino la definición misma del rumbo estratégico que tomará el partido oficialista de cara al mediano y largo plazo.

Para entender el reto del PRM, es necesario revisar su origen. Al ser una escisión histórica del viejo Partido Revolucionario Dominicano (PRD), la organización lleva en su ADN ideológico las banderas de la centroizquierda y la socialdemocracia tradicional. Sin embargo, el ejercicio del poder ha demostrado que el presidente Luis Abinader y su equipo han sido lo suficientemente pragmáticos como para no dejarse encasillar en dogmas. Su gestión se ha caracterizado por un manejo económico pro-mercado y alianzas con sectores productivos que distan mucho de la izquierda tradicional de la región.

El gran desafío actual radica en que el termómetro social de la República Dominicana marca una temperatura claramente distinta. Hoy en día, una parte importante y sumamente vocal de la sociedad dominicana se identifica con una línea más conservadora. El ciudadano común exige con urgencia la protección de la familia y los valores tradicionales, seguridad ciudadana, la defensa firme de la identidad nacional y una política migratoria estricta y soberana. Asimismo, en el plano económico, la clase media y el sector empresarial claman por un mejor clima para hacer negocios, caracterizado por la desburocratización y la simplicidad de impuestos. Ignorar esta corriente cultural y política sería un error de cálculo con consecuencias directas. 

El horizonte electoral de 2028 plantea un escenario inédito para el oficialismo. Al encontrarse el presidente Abinaderimpedido constitucionalmente para postularse, el PRM acudirá a las urnas con un candidato presidencial nuevo. Sin la figura unificadora y el peso específico del actual mandatario en la boleta, la retención del poder a nivel presidencial, congresual y municipal dependerá estrictamente de la capacidad del partido para movilizar a las grandes mayorías. Y en ese tablero, el voto conservador no será opcional, será decisivo.

Por lo tanto, la elección y ampliación de la Dirección Ejecutiva a 65 miembros se presenta como la oportunidad perfecta para mandar un mensaje contundente de realineamiento estratégico. Un excelente primer paso para el PRM consiste en incluir dentro de este alto organismo a figuras con un pensamiento de centroderecha y un reconocimiento público conservador.

Abrir las puertas de la cúpula partidaria a estas corrientes no desnaturaliza al PRM, al contrario, demuestra madurez política y sentido de la oportunidad. El oficialismo debe mandar el mensaje de que es una gran coalición nacional donde se gestiona la unidad dentro de la diversidad. Incluir al pensamiento conservador en la mesa donde se toman las decisiones estratégicas es el camino más inteligente para asegurar la pluralidad, sintonizar con el sentir de la sociedad dominicana y garantizar la viabilidad electoral de un proyecto político que aspira a seguir guiando los destinos del país más allá de 2028.

¡Atrévanse!

Jorge Amado Méndez

Abogado