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POR E. MARGARITA EVE
¿Puede una factura electrónica hacer algo más que sustituir el papel? Puede contribuir a transformar la relación entre el Estado, las empresas y los contribuyentes. La facturación electrónica representa una oportunidad para fortalecer la transparencia, mejorar la fiscalización y reducir espacios para la evasión. Por eso considero positivo este proceso que ya está en marcha en la República Dominicana.
Mi valoración también parte de experiencias cercanas al funcionamiento de estos procesos. Durante años traté con contadores y programadores honestos que se negaron a ocultar información o desarrollar sistemas de doble contabilidad, aun cuando esa decisión les ocasionó dificultades económicas. También conocí casos en los que determinados inspectores fueron señalados por aceptar sobornos.
No sería justo generalizar, existen profesionales y servidores públicos honestos y comprometidos con su trabajo. Sin embargo, estas situaciones muestran la importancia de contar con mecanismos que reduzcan la discrecionalidad y hagan más verificable la información. Cuando los datos quedan registrados y pueden ser contrastados, disminuyen los espacios para determinadas prácticas irregulares.
La doble contabilidad tampoco es una simple irregularidad administrativa. El caso Baninter permanece como uno de los episodios financieros más graves y emblemáticos de nuestra historia, asociado a operaciones y registros paralelos que ocultaban información relevante.
También recuerdo haber visto facturas en las que aparecía el ITBIS incluido y, más abajo, un descuento exactamente equivalente al impuesto. Sobre el papel parecía estar cobrado; en la práctica, el efecto era otro. Cuando estas prácticas se normalizan, perjudican al empresario que cumple, distorsionan la competencia y generan una sensación de injusticia y el problema deja de ser individual.
Las consecuencias tampoco se limitan al ámbito empresarial. Cuando los impuestos que deberían ingresar al Estado no se recaudan, disminuyen los recursos disponibles para atender las necesidades públicas y aumenta la presión para fortalecer la recaudación. Una de las vías utilizadas ha sido el incremento de los impuestos al consumo, trasladando parte de esa carga al usuario final.
Precisamente ahí adquiere importancia la facturación electrónica. Registrar las operaciones y facilitar su trazabilidad puede dificultar determinadas formas de evasión y hacer más eficiente la fiscalización. También permite disponer de información más precisa y oportuna. La tecnología, bien utilizada, puede fortalecer la transparencia, mejorar los controles y proteger la competencia.
América Latina ya cuenta con experiencias que pueden servirnos de referencia. Chile inició su proceso en 2003, mientras México y Brasil desarrollaron sistemas de amplio alcance, con resultados estudiados en materia de recaudación y formalización. Estas experiencias muestran que la facturación electrónica puede generar beneficios que van más allá de sustituir documentos en papel
República Dominicana ya ha dado ese paso. La Ley 32-23 estableció el marco de la facturación electrónica y la Dirección General de Impuestos Internos ha desarrollado su implementación de manera progresiva. La modernización debe facilitar el cumplimiento, fortalecer la fiscalización y ofrecer mayor seguridad tanto al Estado como a los contribuyentes.
Hay, sin embargo, un aspecto que merece atención: las facturas a crédito. Actualmente, el ITBIS se declara sobre lo devengado, aunque el contribuyente todavía no haya recibido el pago. Para un pequeño empresario o profesional, esto puede significar utilizar recursos que aún no tiene. Si la facturación electrónica registra cuándo se factura y cuándo se produce el cobro, esa información podría servir para estudiar un mecanismo más equilibrado.
Otro reto será continuar mejorando el sistema a partir de la experiencia de sus usuarios. Se han reportado fallos, interrupciones y dificultades operativas que pueden afectar el trabajo cotidiano de empresas y profesionales. Atender estas situaciones y perfeccionar continuamente la plataforma fortalecerá la confianza en el proceso. Un sistema de esta magnitud debe ser cada vez más eficiente.
La facturación electrónica puede ser un verdadero paso hacia la transparencia. Recaudar mejor es importante, pero también lo es administrar esos recursos con responsabilidad, evitando que la corrupción o la ineficiencia los alejen de las necesidades del país. La tecnología puede ayudarnos, pero su verdadero valor estará en utilizarla para construir un sistema más transparente y justo.
JPM
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