La huella social del TRAE: más que transporte

EDDY PEREYRA ARIZA

El Sistema Nacional de Transporte Estudiantil (TRAE), implementado por el Ministerio de Educación (MINERD) durante el mandato del presidente Luis Abinader, redefinió la política de movilidad escolar en la República Dominicana.

Aunque concebido inicialmente exclusivamente el sector público, la actual gestión encabezada por el ministro Luis Miguel Miguel De Camps, amplió su alcance hacia la enseñanza privada. Esta decisión, sustentada en rigurosos estudios de campo, reconoció una realidad innegable: la vulnerabilidad económica no es exclusiva del aula pública.

Así, el TRAE ha dejado de ser un simple servicio de traslado para consolidarse como un eje estratégico de inclusión, una columna vertebral de equidad social, con un impacto directo en la economía familiar, la seguridad ciudadana, descongestión vehicular, el acceso equitativo a las aulas y la sostenibilidad ambiental.

En la planificación inicial del TRAE se proyectaba un despliegue de 1,522 unidades de autobuses, pero para responder a la demanda del año escolar 2026-2027 el Ministerio de Educación extendió el servicio incorporando cientos de unidades adicionales que incluyen 50 autobuses adaptados con rampas para estudiantes con discapacidad, lo que reafirma su profundo compromiso social.

Los indicadores reflejan la solidez de su desempeño operativo. De acuerdo con el director del TRAE, ingeniero Luis Felipe Cartagena, el sistema mantiene en servicio activo 1,871 autobuses, incluyendo 300 unidades 100% eléctricas, garantizando el traslado diario de 215,000 a 245,000 estudiantes e integrando a 6,370 escuelas públicas a nivel nacional. Este despliegue no solo ha fortalecido la educación, sino que impulsa el dinamismo económico mediante la creación de más de 5,200 empleos directos, entre choferes, auxiliares y supervisores.

Desde el inicio de sus operaciones, el TRAE acumula más de 72.6 millones de traslados, lo que representa un alivio histórico para la economía popular, estimándose un ahorro global cercano a los RD $21,700 millones para las familias dominicanas.

Sin duda, un proyecto de tal envergadura no está exento de desafíos. El programa aún enfrenta limitaciones logísticas, como las deficiencias en la infraestructura de recarga eléctrica y brechas en la cobertura de rutas específicas; retos que, según el propio Cartagena, se encuentran en vías de solución. A pesar de estas fisuras de crecimiento, el avance del TRAE resulta innegable al consolidar una cobertura verdaderamente nacional que alcanza a las 31 provincias y el Distrito Nacional.

Los recientes avances del TRAE invitan a soñar con su próxima frontera: la digitalización total de la ruta. Imaginar una aplicación móvil que notifique al estudiante o a sus padres el minuto exacto en que el autobús arribará a su parada no es una utopía lejana, sino el resultado lógico de conectar el vehículo a la nube mediante algoritmos o procedimiento de rastreo en tiempo real.

Lo más valioso de esta propuesta es que ya es posible aplicarla. La flota cuenta con GPS e internet, por lo que la base ya existe. Compartir esa información con los usuarios dará tranquilidad a las familias y posicionará al TRAE como un referente de transporte escolar moderno, situándose a la altura de las ciudades inteligentes.

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