Cuando se habla de amenazas provenientes del espacio, el imaginario colectivo suele inclinarse hacia escenarios catastróficos propios del cine. Sin embargo, la realidad científica es muy distinta. Aun así, la vigilancia constante es fundamental. Esta semana, los sistemas de seguimiento de la NASA mantienen bajo observación a un asteroide que, aunque no representa peligro para la Tierra, posee características que justifican su monitoreo por parte de los expertos.
El objeto ha sido identificado como 2025 YH6 y presenta un diámetro estimado de unos 70 metros, equivalente aproximadamente al tamaño de un avión comercial. De acuerdo con datos del Jet Propulsion Laboratory (JPL), el asteroide se desplaza a una velocidad cercana a 32,000 kilómetros por hora y pasará a una distancia mínima de unos dos millones de kilómetros del planeta, lo que, en términos astronómicos, se considera un acercamiento relativamente próximo, pero completamente seguro.
En el lenguaje cotidiano, la expresión “pasar cerca” puede generar alarma. No obstante, para que un objeto espacial sea catalogado como potencialmente peligroso debe cumplir dos condiciones: tener un tamaño capaz de provocar daños significativos y poseer una órbita que lo acerque de forma crítica a la Tierra con probabilidades reales de impacto. 2025 YH6 no cumple ninguno de esos criterios, por lo que no está clasificado como una amenaza.
A pesar de ello, su observación resulta de gran valor científico. Asteroides de este tamaño permiten afinar los modelos orbitales, calibrar sensores y mejorar los sistemas de predicción, elementos clave dentro de los programas de defensa planetaria. Cada sobrevuelo sin incidentes aporta información que fortalece la capacidad de anticipación ante eventuales riesgos futuros.
El seguimiento de 2025 YH6 se suma al monitoreo constante de otros objetos cercanos a la Tierra, como los asteroides 2025 YK6 y 2025 YZ4, de menor tamaño, que también transitan a millones de kilómetros del planeta y a velocidades incluso superiores. Ninguno de ellos representa peligro, pero todos contribuyen al perfeccionamiento de los sistemas de vigilancia espacial.
Estas tareas son coordinadas por el Center for Near-Earth Object Studies (CNEOS), entidad especializada de la NASA encargada de catalogar y analizar los objetos cercanos a la Tierra. Gracias a su labor, los científicos pueden descartar amenazas con suficiente antelación y detectar patrones en el comportamiento de estos cuerpos celestes.
Los especialistas recuerdan que la mayoría de los asteroides son restos inofensivos de la formación del Sistema Solar, fragmentos que han recorrido el espacio durante miles de millones de años. Que algunos pasen relativamente cerca de la Tierra no es un evento excepcional, sino parte de la dinámica natural del cosmos.
En este contexto, lo relevante del paso de 2025 YH6 no es el riesgo, sino la confirmación de que los sistemas de vigilancia funcionan. Cada objeto rastreado representa un avance más en la protección del planeta y en la preparación ante escenarios que, aunque poco probables, requieren estar siempre un paso adelante.

