SANTO DOMINGO – El Centro de Análisis y Estudios de la Comunicación (CAESCO) manifestó su firme respaldo a la iniciativa del Ministerio de Educación (MINERD) de regular el uso de dispositivos móviles en los centros educativos públicos y privados del país. No obstante, la entidad hizo un llamado urgente tanto al ministerio como a la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) para que esta medida se complemente con una política intensa de alfabetización mediática e informacional.
CAESCO considera que la regulación es necesaria ante un panorama digital donde el acceso es prácticamente universal. Según los datos más recientes la organización internacional Kepios , la República Dominicana cuenta con 7.89 millones de identidades activas en redes sociales, lo que representa el 68.3% de la población total y un crecimiento anual del 9.0%. Lo más crítico para el entorno escolar es que el 100% de estos usuarios acceden a las plataformas a través de dispositivos móviles, convirtiendo al celular en la principal puerta de entrada a un ecosistema que, sin guía, puede ser perjudicial para el desarrollo cognitivo.
Miguel Otáñez, presidente de CAESCO, subrayó que «la comunicación construye o destruye una sociedad», y en el contexto actual, los jóvenes están inmersos en una explosión de medios donde domina la desinformación y el contenido de bajo valor. Datos de consumo revelan una preocupante inclinación hacia el ocio digital: en YouTube, las búsquedas principales de los dominicanos se centran en «película», «música», «bachata» y contenido urbano, mientras que el contenido educativo o informativo genera un tráfico significativamente menor.
«Regular no debe ser sinónimo de prohibir por prohibir, sino de gestionar para proteger el aprendizaje», señaló CAESCO, coincidiendo con la visión del ministro Luis Miguel De Camps. Sin embargo, la organización advierte que el simple retiro de los dispositivos no resolverá el problema de fondo si no se dota a los estudiantes de competencias mediáticas.
CAESCO propone que el MINERD y la ADP integren la alfabetización mediática en la currícula escolar para que los niños y adolescentes aprendan a:
• Buscar información de manera consciente y dudar de fuentes no verificadas.
• Analizar el contenido de forma crítica, entendiendo que los algoritmos crean «burbujas informativas» que limitan su visión del mundo.
• Difundir contenido de manera responsable, protegiendo su propia dignidad digital y la de los demás.
Para CAESCO, es fundamental que esta regulación tome fuerza de política pública y que el Estado asuma el compromiso de formar ciudadanos “y evitar que nuestros niños y adolescentes se conviertan en consumidores acríticos de contenidos, guiándolos para ser ciudadanos digitales con pensamiento crítico y criterios de uso responsable, capaces de distinguir entre el entretenimiento superficial y la información con propósito”.
La adopción masiva de plataformas como TikTok (7.89 millones de usuarios) y YouTube (7.50 millones) entre una población joven, cuya edad mediana es de 28.3 años, indica que el reto educativo ya no está en el acceso a la tecnología, sino en el criterio ético y cognitivo para utilizarla.