Carolina Mejía: error y falta de propuestas (OPINION)

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La alcaldesa del Distrito Nacional y precandidata presidencial por el gobernante Partido Revolucionario Moderno, Carolina Mejía, es de las pocas mujeres dominicanas que ha tenido el valor de aspirar públicamente a ser jefa de Estado, en un país que ha contado con más de 50 personas cubriendo mandatos constitucionales y todos han sido hombres.

Es reprochable, sin embargo, que caiga en el mismo error de las demás que aspiraron en el pasado: resaltar su condición de mujer en todas sus intervenciones públicas, como si ese fuese un dato que suma.

De la única forma que le suma es en el hipotético caso que la población dominicana estuviera buscando una candidata presidencial, variable que no aparece identificada en ninguno de los estudios de opinión que se han realizado en el país en los últimos tiempos.

Y particularmente el suscrito piensa que ni siquiera entre las mujeres se prefiere a una mujer, que extrañamente son más machistas que los propios hombres. Lo ideal sería obviar ese dato, porque no se trata de ser mujer ni hombre, sencillamente dominicano que goce de sus derechos civiles.

Además, el hecho de ser mujer no significa necesariamente que usted representa a las mujeres. Las mujeres se representan con un discurso que responda a sus inquietudes sociales y económicas yde la exclusión de que han sido víctimas durante décadas. Y tampoco le favorece, porque podría estar fragmentando o discriminando a eventuales votantes masculinos que les favorecerían.

El elector dominicano podría respaldar a un candidato a candidata que plantee solución a los problemas nacionales de forma seria, sin fingir, sin poses teatrales, y que muestre empatía ante los ciudadanos y ciudadanas más necesitados en los diferentes órdenes, condición al momento, no sé mañana, que brilla por la ausencia, porque todos piensan que es suficiente gozar del respaldo de la oligarquía, la cual también termina apoyando a quien le garantice mayores privilegios. El pueblo no cuenta para ninguno.

Carolina Mejía.

No creo que el machismo ancestral que caracteriza a la sociedad dominicana sea un impedimento para que una dama resulte electa en un proceso eleccionario. Si es la candidata de uno de los denominados partidos mayoritarios, lo que nunca ha ocurrido, ya tiene el primer paso ganado.

El segundo paso sería ganar con mayoría absoluta unos comicios nacionales, lo que podría ocurrir con una mujer sin prejuicios de género, que persuada a la mayoría, sin necesariamente reunir cualidades excepcionales.

En cualquiera de estos países de la región una mujer tiene menos probabilidad de ser presidenta, porque la proporción de fémina que participa en política es menor a la de hombre. Pero no se puede ser pesimista y observar que ya en muchos lugares han ascendido damas a la jefatura.

Inclusive México, el pueblo más machista del continente, tiene una mujer al frente de la administración pública, pero Claudia Sheinbaum usó el discurso más convincente, de respuestas satisfactorias a los asuntos de ese país, enfocada en los mexicanos y mexicanas.

La señora Carolina Mejía tiene posibilidad de encabezar la boleta del PRM porque marca muy bien en todas las encuestas y está entre los pocos que sabe hablar en público. Sin embargo, con todo respeto, ni ella ni los demás presidenciables del PRM han dicho a la población lo que piensan hacer de llegar a la Presidencia.

En pocas palabras: no tienen propuestas. Si por encima de ese dato usted cae en el error repetido, de destacar condición de mujer, la cosa por el momento no anda bien. Por lo menos el autor de este trabajo no percibe que los dominicanos prefieran a una candidata, aunque también admito con honestidad que la rechacen solo por su condición de mujer.

jpm-am

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