Cómo China se convirtió en superpotencia hasta en los videojuegos

Han bastado unos pocos años para que China se haya consolidado en el sector de los videojuegos como una potencia a la que ya es imposible ignorar. Si hasta no hace mucho las empresas chinas del sector de los videojuegos estaban ligadas principalmente al mercado de los móviles y los juegos gratis, a menudo con producciones pensadas casi exclusivamente para el público nacional, hoy el escenario ha cambiado profundamente. No solo han surgido verdaderas multinacionales, capaces de mover miles de millones de dólares, adquiriendo participaciones de grandes empresas y casas de software enteras (como es el caso de Tencent y NetEase), sino que cada vez surgen más estudios de desarrollo orientados al mercado global, capaces de producir títulos de muy alta calidad, a menudo sorprendentes, si tenemos en cuenta que para muchos equipos se trata de las primeras producciones de su historia.

Un ejemplo emblemático es Black Myth: Wukong, lanzado en 2024 y anunciado como el primer triple A de origen chino. Inspirado en la obra literaria El Viaje al Oeste, una de las más importantes de la tradición cultural del país, el juego ha superado los 25 millones de copias vendidas, con cifras impresionantes sobre todo en su país de origen, pero al mismo tiempo ha conseguido ganarse también al público occidental. Sin embargo, el título de Game Science es apenas el principio: hay numerosos y ambiciosos proyectos actualmente en desarrollo que prometen hacer que las producciones chinas estén cada vez más presentes y ocupen un lugar central en el mercado mundial, hasta el punto de convertirse en un componente cada vez más importante de toda la industria del videojuego.

Videojuegos en China

Cuando se trata de la industria del videojuego, estamos acostumbrados a considerar siempre a los mismos países en la cima. Los Estados Unidos de América prácticamente inventaron el videojuego y Japón es el que luego lo transformó y evolucionó en las múltiples formas que conocemos hoy en día. Después, Europa ha ido adquiriendo cada vez más relevancia en las dos últimas décadas, y la creciente accesibilidad de las herramientas de desarrollo en todo el mundo ha hecho que la creación de videojuegos esté más globalizada.

La historia de la industria del videojuego en China es muy peculiar y durante mucho tiempo esta industria estuvo aislada del resto del mundo. A mediados de los noventa comenzaron los primeros experimentos, con la creación de algunos títulos, entre ellos The Legend of Sword and Fairy, una saga que sigue activa hoy en día con numerosos capítulos que también llegan a Steam.

El principal obstáculo para el desarrollo de los videojuegos en China ha estado relacionado durante mucho tiempo con su difusión. La piratería rampante, unida a la actitud altamente restrictiva del gobierno hacia el medio, especialmente hacia las empresas extranjeras que desean entrar en el mercado chino, ha frenado el crecimiento de la industria y desanimado a muchos desarrolladores locales potenciales.

Sin embargo, a partir de la década de 2000, el panorama empezó a cambiar con la explosión de los juegos en línea, que encontraron un terreno fértil en el país gracias a la difusión del modelo free-to-play. Este enfoque, basado en el acceso gratuito flanqueado por microtransacciones y contenidos cosméticos, se impuso rápidamente primero en PC y luego en dispositivos móviles, convirtiéndose en uno de los pilares del mercado chino de videojuegos. Todavía hoy, de hecho, China representa uno de los actores más fuertes e influyentes del mundo en el sector free-to-play, especialmente en el ámbito móvil.