Cómo Ucrania quiere impedir que Rusia se lucre del aumento del precio del petróleo

Cuatro veces en menos de una semana. Los ucranianos no dejan de atacar las instalaciones energéticas rusas en el mar Báltico.

Los drones ucranianos han dañado el puerto de Ust-Luga, en la región de Leningrado, según reconoció el martes 31 de marzo Alexander Drozdenk, gobernador de esta provincia del oeste de Rusia, en un mensaje publicado en Telegram.

Cerca del 30% de la capacidad de exportación de petróleo ruso

Ucrania ataca regularmente las infraestructuras energéticas y eléctricas rusas con sus drones y misiles. De hecho, «se trata de una campaña que lleva en marcha casi un año y medio», subraya Huseyn Aliyev, especialista en la guerra de Ucrania de la Universidad de Glasgow.

Sin embargo, al atacar las instalaciones rusas en el mar Báltico, Kiev parece haber tocado una fibra especialmente sensible. «Son los ataques más perjudiciales para las exportaciones rusas de petróleo desde el inicio de la guerra de invasión a gran escala de Ucrania en 2022″, aseguró Boris Aronshtein, analista del sector energético ruso entrevistado por ‘Radio Free Europe’.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, también reconoció que algunos países europeos —que no quiso nombrar— le han pedido que reduzca la intensidad de estos ataques contra las instalaciones petroleras en el mar Báltico.

Leer tambiénRusia reanuda ataques contra la infraestructura energética ucraniana

Se trata, en efecto, de infraestructuras energéticas especialmente sensibles. «Cuando Rusia desarrolló su industria de exportación de hidrocarburos, tenía la mirada puesta en Europa, y el mar Báltico constituía una de las principales vías para exportar ese petróleo por mar», explica Jeff Hawn, especialista en Rusia de la London School of Economics.

Los puertos de Primorsk y Ust-Luga se convirtieron así en las principales terminales petroleras rusas del Báltico. Son precisamente estos puntos los que han sido blanco de los bombardeos ucranianos en las últimas semanas.

Un petrolero zarpa del puerto ruso de Primorsk, el 20 de septiembre de 2025.
Un petrolero zarpa del puerto ruso de Primorsk, el 20 de septiembre de 2025. © Damien MEYER / AFP

Estas dos terminales «representan por sí solas cerca del 30% de la capacidad total de exportación de petróleo ruso», subraya Agata Loskot-Strachota, especialista en cuestiones de seguridad energética del Centre for Eastern Studies, un grupo de expertos polaco.

Estas infraestructuras «son muy importantes para una economía que depende cada vez más de sus ventas de hidrocarburos», asegura Jeff Hawn. Kiev debía, por tanto, tenerlas en el punto de mira desde hacía tiempo, pero «solo desde hace unos seis meses los drones ucranianos son tecnológicamente capaces de alcanzar estos emplazamientos», subraya Huseyn Aliyev.

Los drones ucranianos atacan cada vez más lejos

Para Huseyn Aliyev, estos ataques son una «evolución natural de la estrategia ucraniana, que comenzó apuntando a las infraestructuras cercanas a la frontera y en la región del mar Negro, ya que son objetivos más accesibles».

Ahora que tienen la capacidad para ello, los ucranianos apuntan cada vez más lejos. «Es aún más lógico, ya que ya han dañado gravemente las estructuras más cercanas», añade.

Se trata también de un «cambio estratégico en la elección de los objetivos», asegura Will Kingston-Cox, especialista en Rusia y en la guerra de Ucrania del International Team for the Study of Security (ITSS) de Verona.

Hasta ahora, estima Will Kingston-Cox, los drones ucranianos apuntaban «prioritariamente a las refinerías y a la capacidad rusa para producir combustible para las tropas en el frente y el mercado interior. Los ataques contra las instalaciones del mar Báltico marcan el inicio de una fase relativamente nueva que consiste en reducir la capacidad rusa para financiar su guerra en Ucrania».

En este sentido, todo es cuestión de sincronización. «La demanda de petróleo ruso ha aumentado considerablemente debido a la guerra en Oriente Medio y al bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán«, subraya Huseyn Aliyev.

Yuriy, miembro de una unidad de defensa aérea del 420.º Batallón Independiente de Sistemas No Tripulados de Khort, se prepara para poner en vuelo los drones interceptores P1-Sun y Sting FPV durante su turno de combate, en medio del ataque de Rusia contra Ucrania, en la región de Járkov, Ucrania, el 17 de marzo de 2026.
Yuriy, miembro de una unidad de defensa aérea del 420.º Batallón Independiente de Sistemas No Tripulados de Khort, se prepara para poner en vuelo los drones interceptores P1-Sun y Sting FPV durante su turno de combate, en medio del ataque de Rusia contra Ucrania, en la región de Járkov, Ucrania, el 17 de marzo de 2026. REUTERS – Valentyn Ogirenko

A raíz del cese casi total del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, «Estados Unidos decidió conceder una autorización temporal que permite a Rusia volver a vender parte de su petróleo, ofreciéndole así la posibilidad de obtener beneficios a costa de esta crisis. Esto no beneficia en absoluto a Ucrania», subraya Agata Loskot-Strachota.

Los ataques contra las instalaciones petroleras rusas en el mar Báltico «son una forma de que Kiev señale que, si la presión internacional sobre el comercio de petróleo ruso se relaja, Ucrania está dispuesta y es capaz de aumentarla», señala Will Kingston-Cox.

Para él, «es una estrategia económicamente inteligente» porque, con armas relativamente baratas como los drones, Ucrania es capaz de golpear a Moscú en el bolsillo, justo donde más le duele. Pero esta estrategia puede resultar arriesgada desde el punto de vista diplomático.

Leer tambiénMoscú descarta el alto el fuego de Zelenski, mientras se intensifican los ataques en el Báltico

¿Riesgo de tensiones con los aliados europeos?

No es de extrañar que, en el contexto actual, algunos países europeos hayan pedido a Ucrania, según ha admitido el propio Volodímir Zelenski, que no golpee con demasiada fuerza estas instalaciones. «Aunque se supone que Europa no debe comprar petróleo ruso, al tratarse de un mercado mundial, cualquier disminución de la cantidad disponible provoca una presión al alza de los precios para todos», explica Agata Loskot-Strachota.

«Es una apuesta para Ucrania», opina Huseyn Aliyev. Para Jeff Hawn, esa es la razón por la que Ucrania está atacando con fuerza «mientras aún pueda hacerlo sin sufrir una presión excesiva por parte de sus aliados occidentales».

Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.

© France 24

Queda por ver hasta qué punto estos ataques contra las instalaciones del mar Báltico afectan económicamente a Rusia. De ahí parte la mayor parte de la «flota fantasma rusa», esos cargueros envejecidos utilizados para eludir las sanciones, esenciales para la bonanza petrolera rusa. Así que, en teoría, es un duro golpe para toda la organización puesta en marcha por Moscú para sobrevivir financieramente a la presión internacional.

Pero todo depende de la magnitud de los daños y de la capacidad rusa para repararlos. El puerto de Primorsk ha reanudado parte de su actividad. Para paralizar aún más las exportaciones de hidrocarburos, Ucrania probablemente tendría que golpear con más fuerza y durante más tiempo. A riesgo de que los apoyos occidentales se muestren cada vez menos comprensivos ante el precio que hay que pagar para detener a Rusia.

Este artículo fue adaptado de su versión original en francés.