Drones rusos y guerra en Ucrania: el creciente riesgo para la población civil

Cuatro años después de la invasión a gran escala de Rusia contra Ucrania, los drones han transformado el campo de batalla. Pero también han llevado la guerra hasta la puerta de los hogares ucranianos. Pequeños drones conocidos como FPV y drones de largo alcance tipo Shahed están sembrando el terror entre la población civil. En un reportaje especial, realizado en colaboración con RFI Ucrania, nuestros Observadores relatan la realidad que enfrentan día tras día.

Ubicada en el sur de Ucrania, a orillas del río Dniéper y en la línea de fuego de las fuerzas rusas, Jersón se ha convertido en lo que sus habitantes describen como un «safari humano». Las tropas rusas emplean drones para cazar civiles indiscriminadamente: peatones, conductores, ciclistas; nadie queda a salvo.

Los dispositivos utilizados son los FPV (First-Person View o vista en primera persona), una tecnología que permite a los operadores visualizar en tiempo real, con precisión quirúrgica, exactamente lo que «ve» el dron antes del impacto mortal.

«Hasta los niños reconocen el zumbido»

Para los residentes de Jersón, estos drones representan una amenaza omnipresente. Alla, colaboradora de nuestro programa y habitante de la ciudad, describe la angustia que se ha vuelto cotidiana:

«Todos aquí hemos escuchado el sonido de un dron o lo hemos visto. Incluso los niños más pequeños, al percibir el zumbido característico, señalan al cielo y gritan: ‘¡Dron! ¡Dron!’. En las zonas más expuestas, se recomienda conducir con las ventanillas abiertas; dentro de un auto cerrado es imposible detectar el aparato y nadie podrá alertarte del peligro. Dependemos únicamente de nuestro oído para captar ese silbido repentino. Cuando lo escuchamos, solo tenemos tres segundos para encontrar refugio».

El peligro también acecha en las zonas rurales. Un agricultor local describe cómo estos ataques han devastado la subsistencia de la región:

«Es una batalla diaria. ¿Ataques? Los presencio constantemente. Este año ha sido especialmente brutal; la frecuencia no tiene precedentes. Muchos incendios que devoran nuestras cosechas son provocados por estos dispositivos. Un dron desciende sobre el sembradío y el trigo se inflama en cuestión de segundos. Es impredecible: a diferencia de los misiles, no hay sirenas de alerta que te permitan buscar protección».

Crímenes de guerra y de lesa humanidad

Las cifras oficiales revelan la magnitud del horror. Según la Misión de Monitoreo de Derechos Humanos de la ONU en Ucrania, al menos 577 civiles perdieron la vida por ataques con drones de corto alcance durante 2025, mientras que más de 3,000 resultaron heridos. El 95% de estas víctimas se encontraban en territorios bajo control ucraniano.

La Comisión de Investigación de la ONU, en un informe de octubre de 2025 centrado en las regiones de Dnipropetrovsk, Jersón y Mykolaiv, dictaminó que estos ataques sistemáticos contra la población civil constituyen crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.

«El terror nocturno»

Los drones tácticos no son las únicas armas en el arsenal del Kremlin. Para atacar la retaguardia ucraniana, Rusia despliega los Shahed: drones de mayor envergadura, velocidad y potencia destructiva, diseñados específicamente para el desgaste psicológico de la población. Más económicos que los misiles convencionales, los Shahed se lanzan en enjambres nocturnos que colapsan las defensas aéreas.

Maryna Averina, portavoz del Servicio Estatal de Emergencias en Odessa, detalla la mecánica del terror:

«La pesadilla comienza al anochecer. Las sirenas generalmente se activan entre las 8 y 9 de la noche, anunciando el inicio de los bombardeos. Sin embargo, nuestras estadísticas demuestran que el momento crítico ocurre entre las 2 y 4 de la madrugada, cuando buscan sorprender a las personas en su sueño más profundo».

Persecución sobre rieles: «Nos cazaba»

Con el espacio aéreo ucraniano cerrado desde 2022, la red ferroviaria se ha convertido en el cordón umbilical del país, pero también en un blanco estratégico prioritario. El 27 de enero de 2026, tres drones Shahed impactaron contra un tren de pasajeros en la región de Járkov. Anatoly Tymotsko, maquinista del convoy, relata el ataque con escalofriante precisión:

«Lo recuerdo vívidamente. Tuvimos que accionar el freno de emergencia cuando un dron impactó directamente frente a la locomotora. Al salir al vestíbulo, percibí un rugido similar al de una motocicleta pequeña: el sonido inconfundible del Shahed. Observé cómo uno se acercaba por la parte posterior del tren; venía directamente hacia nosotros, nos estaba cazando. Evacuamos a los pasajeros con la mayor rapidez posible, pero el impacto contra el vagón 16 fue inevitable. No fue casualidad; nos tenían en la mira».

La fiscalía regional confirmó que seis personas murieron en ese ataque.

Un año letal

Los datos de la ONU registraron durante 2025 un total de 684 civiles fallecidos y más de 4,000 heridos a causa de armas de largo alcance, incluyendo misiles y drones. El año 2025 se consolidó así como el más mortífero para la población civil ucraniana desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022.

Este reportaje fue realizado en colaboración con RFI Ucrania y adaptado de su original en inglés.