Las Fuerzas Armadas de Ecuador, con apoyo de Estados Unidos, bombardearon y destruyeron un campamento de las disidencias de las FARC en Sucumbíos, cerca de la frontera con Colombia. El operativo se dirigió contra los Comandos de la Frontera, grupo armado vinculado al narcotráfico, en medio de la creciente cooperación militar entre Quito y Washington.