El cromosoma Y es uno de los más pequeños del genoma humano y también uno de los más estudiados cuando se habla de evolución. A diferencia del cromosoma X, contiene menos genes y arrastra una historia particular: en algún momento perdió una parte importante de su material genético ¿será qué cromosoma Y estaría desapareciendo?
Ese dato es real y está documentado. Lo que suele distorsionarse es la conclusión.
Durante las primeras etapas de la evolución de los mamíferos, el cromosoma Y dejó de recombinar con el X en gran parte de su estructura. Esa falta de intercambio genético facilitó la pérdida progresiva de genes. Fue un proceso largo y significativo, pero ocurrió en un periodo remoto.
Con el tiempo, la situación cambió.
De la pérdida a la estabilidad
Investigaciones comparativas entre humanos y otros primates muestran que el cromosoma Y ha mantenido la mayoría de sus genes esenciales durante al menos los últimos 25 millones de años. Eso indica algo importante: el periodo de mayor reducción no continuó indefinidamente.
En otras palabras, el cromosoma Y no se encuentra en un deterioro constante. Conserva funciones clave, especialmente relacionadas con la fertilidad masculina, y su estructura incluye regiones que permiten cierto grado de autorreparación genética.
Esa estabilidad es un punto central en la literatura científica reciente.
La hipótesis de la extinción
Algunos modelos evolutivos han sugerido que, si el proceso de pérdida continuara en escalas extremadamente largas, el cromosoma Y podría desaparecer. Pero esos escenarios se sitúan en millones de años y no describen un fenómeno activo en el presente.
No existe evidencia de que el cromosoma Y esté desapareciendo hoy ni de que el linaje humano enfrente un cambio inmediato en su biología sexual por esta causa.
El fenómeno que suele confundirse
Existe, sin embargo, otro hallazgo que genera titulares más alarmantes. En hombres de mayor edad se ha detectado pérdida en mosaico del cromosoma Y en células de la sangre. Esto significa que algunas células lo pierden, mientras otras lo conservan.
– Patrocinado –
Diversos estudios han asociado esta pérdida celular con envejecimiento, tabaquismo y mayor riesgo de ciertas enfermedades. Aun así, los investigadores continúan evaluando si se trata de un factor causal o de un marcador biológico del desgaste celular.
Es importante diferenciar este fenómeno individual de la evolución del cromosoma Y en la especie humana.
El avance de 2023
En 2023 se logró secuenciar completamente el cromosoma Y humano por primera vez. Este trabajo permitió mapear regiones complejas que antes no podían analizarse con precisión y confirmó que su arquitectura genética es más extensa y organizada de lo que se creía.
El nuevo mapa no apunta a una desaparición inminente, sino a una estructura especializada que ha logrado mantenerse funcional a lo largo de millones de años.
Qué significa realmente
El cromosoma Y sí experimentó una reducción significativa en el pasado evolutivo. Ese hecho no está en discusión.
Lo que no respalda la evidencia científica actual es la idea de una desaparición cercana o de un futuro biológico incierto para los hombres debido a este cromosoma.
La evolución genética no opera en escalas humanas inmediatas. En el estado actual del conocimiento, el cromosoma Y continúa siendo funcional, estable en el linaje humano reciente y objeto de investigación activa.