La nueva tasa universal del 10% entró en vigor este 24 de febrero tras el revés del Tribunal Supremo a la estrategia comercial de Donald Trump. Mientras la Casa Blanca evalúa subirla al 15%, la Unión Europea congela acuerdos y miles de empresas reclaman hasta 175.000 millones de dólares en posibles reembolsos de los aranceles “ilegales” que desplegó el Gobierno desde abril de 2025.
Estados Unidos comenzó a aplicar este martes 24 de febrero un arancel global del 10% a todos los productos importados, en una nueva escalada de la política comercial impulsada por el presidente Donald Trump que vuelve a sacudir a los mercados internacionales y a tensar las relaciones con sus principales socios.
La medida entra en vigor después de que el pasado viernes 20 de febrero la Corte Suprema limitara la capacidad del mandatario para imponer o modificar aranceles sin la aprobación previa del Congreso, al considerar que utilizó de forma errónea la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), una norma de 1977 concebida para emergencias nacionales y bajo la cual Trump se amparó para desatar una guerra comercial que inició el 2 de abril de 2025.
Pese a ese revés judicial, Trump anunció ese mismo día que implementaría “rápidamente” un arancel fijo del 10% para todos los socios comerciales mediante un mecanismo legal alternativo.
Posteriormente, en un mensaje publicado en su plataforma Truth Social, afirmó que elevaría esa tasa al 15% con efecto inmediato, asegurando que el nuevo nivel era “totalmente legal”.
Sin embargo, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos informó a los importadores que la tasa inicial sería del 10% y que se aplicaría a “todos los países durante un período de 150 días, a menos de que estén específicamente exentos”.
La decisión del Supremo, que recorta el margen de maniobra del Ejecutivo en materia arancelaria, ha incrementado la incertidumbre en los mercados financieros, que ya se estaban ajustando al nuevo mapa de gravámenes desplegado por Trump desde abril de 2025.
“Quiero mi dinero de vuelta”
En el frente interno, la batalla se traslada a los tribunales. Casi 1.000 empresas han demandado al Gobierno estadounidense y solicitado reembolsos por los aranceles que consideran «ilegales».
Entre ellas figura la compañía de mensajería y transporte FedEx, que presentó una demanda ante el Tribunal de Comercio Internacional reclamando la devolución total de los gravámenes de emergencia impuestos bajo la ley ahora cuestionada. Su petición es la más reciente, conocida el lunes 23 de febrero.
Pero no es la única, ya que existe una larga lista de compañías en todo el mundo que han impugnado los amplios aranceles de la Administración Trump.
Ejecutivos, agentes de aduanas y abogados comerciales se preparan para una eventual resolución judicial que podría abrir la puerta a una batalla por hasta 150.000 millones de dólares en reembolsos.
Según estimaciones del Penn-Wharton Budget Model, elaboradas a petición de Reuters, más de 175.000 millones de dólares en recaudaciones de tasas aduaneras estadounidenses estarían sujetas a posibles devoluciones. El cálculo se basa en un modelo que analiza tipos arancelarios por producto y país para los gravámenes específicos impuestos durante la actual administración.
Por su parte, el Departamento del Tesoro ha reportado fuertes incrementos en los ingresos aduaneros en los últimos meses: unos 20.000 millones de dólares mensuales adicionales frente al período previo a la imposición de los aranceles.
Con Reuters