«Es solo el comienzo”: Kast lanza construcción de barreras fronterizas y pone en marcha su política antimigratoria

“Retroexcavadoras para construir un Chile soberano”.

Esa es la promesa de los movimientos que se extenderán a lo largo de 30 kilómetros en la frontera con Perú, la zanja antinmigración con la que el recién posesionado presidente, José Antonio Kast, promete cumplir su principal oferta de campaña.

El ultraderechista llevaba cinco días en el cargo el 16 de marzo, cuando la maquinaria pesada comenzó a operar en el desértico paisaje de Chacalluta, el principal paso de la frontera norte, para abrir una brecha que se extenderá a lo largo de 30 km, con tres metros de ancho y tres de profundidad.

«Queremos usar las retroexcavadoras para construir un Chile soberano. Ese Chile soberano que ha sido vulnerado por la inmigración ilegal, por el narcotráfico, por el crimen organizado«, declaró Kast desde el Complejo Fronterizo Chacalluta.

Un soldado hace guardia donde una máquina excava en el paso fronterizo de Chacalluta, en Arica. 16 de marzo de 2026.
Un soldado hace guardia donde una máquina excava en el paso fronterizo de Chacalluta, en Arica. 16 de marzo de 2026. AP – Esteban Felix

No será solo una fosa. El Plan Escudo Fronterizo, esbozado por Kast prevé el levantamiento de un muro y rejas de hasta cinco metros de altura, con alambradas, cercas electrificadas y despliegue de tecnología militar, como drones dotados con sistema de reconocimiento facial que alertarán a los grupos de patrullaje sobre movimientos en el área boliviana.

«Este es solo el comienzo. Serán muchos kilómetros los que se bloquearán», prometió Kast, que dedicó su campaña por la Presidencia a señalar a la inmigración como responsable del colapso de los servicios y el aumento de la criminalidad. Apenas se juramentó, invocó poderes de emergencia para acelerar sus políticas.

Otras medidas llamadas a controlar el paso de extranjeros también fueron firmadas en los primeros días de Kast en el Palacio de la Moneda, como decretos que buscan «cambios legales para desincentivar la inmigración irregular» o «modificar las reglas del uso de la fuerza para generar más herramientas contra el ingreso clandestino».

Kast también firmó un decreto de cierre fronterizo que permitirá a los ministerios de Defensa, Interior y Bienes Nacionales «incrementar los medios militares» en la frontera norte, además de «mejorar la vigilancia mediante drones y sensores optrónicos» y la «mejora de las comunicaciones».

Una frontera permeable y un problema en remisión

Por la frontera norte ha pasado el grueso de la población de indocumentados que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) estima llega a 330.000 personas. Según el ultraconservador Kast, “hoy día podemos decir que comenzamos a frenar esa inmigración irregular, que en los últimos años trajo más de 180.000 personas a Chile”.

Pero ese freno había comenzado a operar antes. El año pasado, el flujo se redujo a menos de la mitad con respecto al pico de 2021, que fue de 56.000 personas atravesando los cruces no habilitados.

En 2025, se registraron 26.275 ingresos no autorizados, manteniendo un declive constante que ha reducido las cifras a menos de la mitad en cinco años, de acuerdo con datos del Servicio Nacional de Migraciones.

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El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, recibe la banda presidencial de manos de la senadora Paulina Núñez, mientras el presidente saliente de Chile, Gabriel Boric, observa en el Congreso, en Valparaíso, Chile, el 11 de marzo de 2026.
El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, recibe la banda presidencial de manos de la senadora Paulina Núñez, mientras el presidente saliente de Chile, Gabriel Boric, observa en el Congreso, en Valparaíso, Chile, el 11 de marzo de 2026. © Reuters/Rodrigo Garrido

El otro señalamiento de Kast, el aumento de los índices delicuenciales, no ha podido ser relacionado de manera concluyente con la migración, en un país que se mantiene como el más seguro de Latinoamérica, a pesar del repunte de delitos como el robo de vehículos, los secuestros e incluso los asesinatos.

Pero el presidente también apunta que las cifras de migración han traído consigo «una salud que fue sobrepasada», «niños que no han tenido posibilidad de tener una educación porque no hay espacio» o problemas para «acceder a una vivienda propia o de arrendar una casa a un valor razonable».

Esa retórica fue suficiente para que Chile decidiera el viraje a la derecha más extremo desde la caída de la dictadura de Augusto Pinochet.

Con EFE y medios locales