La rápida expansión de la inteligencia artificial (IA) está transformando el mercado laboral a nivel global y comienza a influir directamente en una de las decisiones más importantes para millones de jóvenes: la elección de una carrera universitaria.
De cara a 2026, distintos análisis basados en modelos de IA señalan que algunas titulaciones tradicionales podrían enfrentar un panorama complejo, marcado por una reducción de oportunidades laborales y una creciente necesidad de reconversión profesional. El avance de la automatización, la digitalización de procesos y la incertidumbre económica están reduciendo la demanda de ciertos perfiles profesionales.
Según estos sistemas, cinco áreas destacan entre las que perderían mayor relevancia en los próximos años: humanidades, periodismo, administración de empresas, derecho y turismo u hostelería.
Las carreras de humanidades, como literatura, filosofía e historia, figuran entre las más afectadas. La IA ya es capaz de generar, analizar y resumir textos, impactando actividades como la investigación académica, la traducción y parte de la docencia. Aunque estas disciplinas mantienen su valor cultural y formativo, sus salidas laborales tradicionales se reducen si no se complementan con habilidades digitales.
El periodismo también enfrenta una profunda transformación. La automatización de contenidos informativos, el uso de algoritmos para redactar notas breves y la caída de ingresos en medios tradicionales han cambiado el sector. La IA no predice la desaparición del periodismo, pero sí una menor demanda de perfiles generalistas, favoreciendo a profesionales especializados en análisis, verificación de datos, tecnología o periodismo de datos.
En administración de empresas, muchas tareas históricas —como la gestión de inventarios, análisis financiero básico y organización de procesos— están siendo asumidas por software inteligente. Las empresas demandan cada vez más perfiles híbridos, con conocimientos en datos, programación o inteligencia artificial aplicada a los negocios.
El derecho también vive cambios estructurales. La IA ya se utiliza para revisar contratos, analizar jurisprudencia y automatizar tareas repetitivas en despachos legales. Aunque la figura del abogado sigue siendo clave, los modelos anticipan una menor demanda de perfiles junior enfocados en labores rutinarias, con mayor proyección para especialistas en derecho tecnológico, protección de datos, ciberseguridad y regulación de la IA.
Por último, turismo y hostelería completan la lista. Las plataformas digitales, la automatización de servicios y los sistemas inteligentes de gestión han reducido la necesidad de intermediarios y puestos tradicionales. Aunque continúan generando empleo, la estabilidad y el crecimiento profesional pueden verse limitados sin competencias en tecnología, gestión digital o sostenibilidad.
Los modelos de IA coinciden en que el problema no radica exclusivamente en la carrera elegida, sino en la falta de adaptación a un entorno laboral en constante evolución. La tendencia apunta a una mayor demanda de perfiles con formación en tecnología, digitalización, análisis de datos y modelos sostenibles.
La recomendación no es evitar estas carreras, sino comprender que estudiar una titulación tradicional en 2026 exigirá complementar la formación con nuevas habilidades. La inteligencia artificial no elimina profesiones de forma inmediata, pero sí redefine qué conocimientos son necesarios para seguir siendo relevantes en el mercado laboral del futuro.

