México busca abrir el debate sobre el impacto de las plataformas digitales y los dispositivos móviles en la salud mental y la educación de las generaciones más jóvenes. Las autoridades educativas encabezaron el Foro Nacional ‘Más allá de las pantallas’: Impacto de las Tecnologías en la Educación y la Salud Mental, un evento en el que académicos, especialistas, integrantes del gobierno y organismos internacionales promovieron una conversación abierta y crítica acerca de los efectos del uso indiscriminado de las nuevas herramientas digitales entre niños y adolescentes.
Durante la inauguración, Mario Delgado Carrillo, titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), aseguró que se trata de una discusión que México no puede ignorar. Reconoció que, aunque la tecnología amplía el acceso a la información, facilita la comunicación y abre nuevas formas de aprendizaje, también plantea riesgos para la salud emocional, cognitiva y social de los usuarios más jóvenes. “La conectividad por sí misma no garantiza derechos digitales efectivos ni bienestar socioemocional”, sostuvo el funcionario.
En el foro, organizado en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Cimenna Chao Rebolledo, directora de Innovación Educativa de la Universidad Iberoamericana, recordó que niños y adolescentes están en sus dispositivos móviles y redes sociales por un promedio 5.7 horas diarias. Esta cifra refleja que dichos espacios digitales se han convertido en los entornos donde las nuevas generaciones construyen identidades, relaciones y formas de interacción cotidiana.
La especialista añadió que al menos el 13% de los adolescentes presenta algún trastorno psicológico diagnosticado y hasta 25% experimenta sentimientos de soledad no deseada. Advirtió que las condiciones de hiperconectividad, que favorecen la exposición a situaciones problemáticas como la desinformación, el grooming o el sexting, pueden amplificar estas vulnerabilidades preexistentes, especialmente cuando la tecnología sustituye o debilita el acompañamiento humano.
Por su parte, Paola Cicero Arenas, oficial nacional del Sector de Ciencias Sociales de la UNESCO en México, señaló que el uso excesivo de servicios digitales y dispositivos electrónicos puede provocar afectaciones en ciertas funciones cognitivas, como la memoria y la atención, además de incidir negativamente en el desarrollo socioemocional de los menores.
Los especialistas que participaron en el encuentro coincidieron en que es necesario establecer políticas integrales para abordar los posibles efectos nocivos de la tecnología. Estas medidas, afirmaron, deben sustentarse en evidencia científica, promover diseños éticos de soluciones digitales y fomentar marcos de responsabilidad compartida. Entre las propuestas destacan iniciativas de alfabetización algorítmica, evaluaciones continuas sobre el impacto de las plataformas y programas de colaboración que involucren a autoridades educativas, expertos en salud mental, padres o tutores y jóvenes usuarios.
Escuelas sin ceulares y redes sociales restringidas para menores
En su intervención, Jonathan Haidt, profesor de la Universidad de Nueva York y autor del libro La generación ansiosa, presentó dos recomendaciones para proteger la salud mental y garantizar el bienestar integral de los más jóvenes. En primer lugar, sostuvo que las escuelas deberían convertirse en espacios libres de teléfonos inteligentes. “Cada escuela en México debería implementar una política pública que prohíba el uso de celulares de inicio a fin de la jornada escolar, desde que el alumnado llega por la mañana hasta que se retira por la tarde”, señaló.
Además, planteó la necesidad de legislar a nivel nacional el acceso de los menores a las redes sociales. El académico propuso establecer marcos legales que obliguen a las plataformas digitales a verificar que los usuarios tengan al menos 16 años para poder registrarse y utilizar sus servicios.
El también psicólogo social afirmó que la implementación de este tipo de medidas en distintos países ha demostrado efectos positivos, como una mejora en la convivencia escolar, mayores niveles de atención durante las clases y una reducción en los conflictos entre estudiantes.
En este sentido, Alia Imtoual, consejera de Educación e Investigación de la Embajada de Australia en México, recordó que desde 2024 las leyes australianas prohíben el acceso a redes sociales a menores de 16 años y obligan a plataformas como TikTok, Instagram y Snapchat a verificar la edad de los usuarios bajo riesgo de sanciones económicas. Compartió que, a partir de la aplicación de estas disposiciones, los casos de acoso vinculados con redes sociales dentro de los espacios escolares han disminuido, mientras que la concentración en las aulas ha mostrado mejoras considerables.
