SIMI VALLEY, CALIF. — El secretario de Defensa Peter Hegseth defendió la decisión del ejército estadounidense de ejecutar un segundo ataque que mató a dos sobrevivientes de una embarcación atacada en el Caribe, ofreciendo así sus primeras declaraciones públicas detalladas sobre la operación.
El operativo, ocurrido el 2 de septiembre, fue el primero dentro de la campaña del presidente Donald Trump contra presuntas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico Oriental. Una aeronave militar estadounidense atacó inicialmente una embarcación con 11 personas, identificada por el Pentágono como parte de una red de narcotráfico. Hegseth confirmó que él mismo autorizó el primer ataque, según explicó durante el Reagan National Defense Forum en Simi Valley.
Minutos después del primer impacto, Hegseth abandonó la sala de operaciones. Unas horas más tarde, dijo haber sido informado de que el comandante a cargo, el almirante Frank “Mitch” Bradley, había ordenado un segundo ataque, al considerar que los sobrevivientes aún representaban una amenaza operativa. Según el reporte que recibió Hegseth, los sobrevivientes podrían haber tenido acceso a un radio, contactar otra embarcación o recuperar narcóticos aún en la zona.
El secretario dijo que apoyó por completo la decisión de Bradley:
“Dije: ‘Roger, suena bien’. Según lo que entendía entonces y lo que entiendo ahora, apoyo totalmente ese ataque. Yo hubiera tomado la misma decisión”.
Hegseth negó rotundamente haber dado una orden para “matar a todos a bordo”, como reportó el Washington Post. Aseguró que nunca emitió una instrucción de ese tipo.
En testimonio reciente a puertas cerradas, Bradley argumentó que el segundo ataque fue justificado porque los sobrevivientes podrían haber estado señalando a otras embarcaciones para completar su operación de narcotráfico. Sin embargo, aclaró que un dron no detectó ninguna otra nave cercana, según un informe de The Wall Street Journal.
Aunque en el video del operativo no se observaban drogas visibles, Bradley afirmó ante legisladores que creía que los restos de la embarcación ocultaban paquetes de cocaína sumergidos, y que, de no ser destruidos, tanto los narcóticos como los sobrevivientes podrían haber llegado a otra costa o embarcación y continuar su misión.