Empezar el año con deudas es más común de lo que parece. Tarjetas al tope, préstamos acumulados y pagos que llegan antes de que el dinero se sienta. Pero enero también trae algo poderoso: la oportunidad de hacer las cosas distinto.
Salir de deudas no es solo un tema de números, es un cambio de mentalidad.
Reconoce dónde estás parado
El primer error es mirar para otro lado. Anota todas tus deudas sin excusas: bancos, tarjetas, préstamos informales, “me fío” y cuotas atrasadas. Cuando sabes exactamente cuánto debes, el problema deja de ser una sombra y se convierte en un plan.
Entiende por qué sigues endeudado
No siempre es falta de dinero. A veces es desorden, compras impulsivas o vivir un estilo de vida que no coincide con los ingresos reales. Identificar la causa evita repetir el ciclo.
Haz un presupuesto que se pueda cumplir
Nada de planes irreales. Define gastos fijos, reduce lo que no es urgente y asigna un monto específico para pagar deudas cada mes. Aunque sea poco, la constancia vence al desorden.
Ataca una deuda a la vez
Empieza por la que tenga mayor interés o por la más pequeña si necesitas motivación. Pagar todo a la vez suele terminar en frustración; avanzar paso a paso genera control.
Deja de usar el crédito como muleta
Mientras sigas usando tarjetas o préstamos para cubrir gastos diarios, la deuda nunca bajará. Enero es buen mes para frenar hábitos que sabotean tu bolsillo.
Busca dinero donde no lo estás viendo
Gastos hormiga, suscripciones olvidadas, servicios duplicados… ahí hay dinero que puede ir directo a reducir deudas. También un ingreso extra, aunque sea temporal, puede acelerar el proceso.
Cambia el enfoque: menos apariencia, más tranquilidad
No todo el mundo necesita saber que estás ajustado. La verdadera riqueza este año será dormir tranquilo y sin sobresaltos financieros.
Este año no se trata de tener más, sino de deber menos. Y esa decisión puede empezar hoy.

