Tras meses de deliberaciones, la Knéset israelí aprobó este 30 de marzo una ley que establece la pena de muerte como sentencia por defecto para los palestinos que Israel declare culpables, en tribunales militares, de muertes de ciudadanos de su país. Las organizaciones de derechos humanos han asegurado que esta medida sería aplicada casi en su totalidad a los palestinos de Cisjordania ocupada.