La primera dimisión en la Administración de Donald Trump en rechazo a la guerra de Estados Unidos e Israel en Irán. El director del Centro Nacional de Contraterrorismo de EE. UU., Joe Kent, renunció a su cargo con un comunicado en el que aseguró que «en conciencia» no podía apoyar la operación militar e «Irán no representaba una amenaza inminente». El presidente Trump, que en un principio lo había nombrado haciendo alarde de su patriotismo y trabajo «persiguiendo terroristas y delincuentes», afirmó que «siempre pensó que era poco riguroso en materia de seguridad».