Kenia se enfrenta a una silenciosa emergencia: las mordeduras de serpiente

Cada año, cerca de dos millones de personas sufren mordeduras de serpiente en el mundo y unas 130.000 mueren por su veneno. Muchas de estas muertes podrían evitarse con prevención, primeros auxilios adecuados y acceso a antídotos. Pero la Organización Mundial de la Salud advierte que sigue siendo una enfermedad tropical desatendida. En Kenia, el país ha decidido plantar cara a esta amenaza silenciosa.

La mamba negra, víbora de la muerte o cobra egipcia, son serpientes particularmente venenosas que seguramente alguna vez hemos escuchado nombrar. Sin una atención médica rápida, una mordedura de mamba puede ser letal en solo unos minutos.

Cada año, cerca de dos millones de personas en el mundo sufren envenenamientos por mordeduras de serpiente, y hasta 130.000 de ellas pierden la vida. De estas víctimas, un gran porcentaje proviene de regiones de África, Asia y América del Sur, donde las mordeduras de serpiente son una de las principales causas de muerte evitables.

En la costa de Kenia, un grupo de apasionados está librando una gran batalla contra las mordeduras de serpiente. Los empleados de la granja de serpientes de Watamu están siempre alertas, listos para intervenir y capturar cualquier serpiente venenosa avistada en los pueblos cercanos al océano Índico. Han creado una granja pedagógica que alberga serpientes peligrosas de África y están trabajando para educar tanto a la población local como a los turistas sobre las medidas de prevención.

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Un desafío económico

Sin embargo, a medida que los pueblos siguen expandiéndose hacia la naturaleza, los accidentes son cada vez más frecuentes. No es raro que un agricultor pise un reptil camuflado entre la vegetación, o que una serpiente, en busca de frescura, se refugie en una casa y muerda a uno de los habitantes. Por ello, es urgente mejorar la oferta de atención médica.

En el hospital de Kilifi, los pacientes llegan casi todas las semanas tras ser mordidos. El Dr. Jaz Bahra, un médico británico de urgencias, trabaja para mejorar los tratamientos disponibles. Su principal desafío es convencer a las víctimas de que acudan rápidamente a un médico, y que no pierdan tiempo en consultorios de curanderos. Cada minuto cuenta.

El hospital ya cuenta con un buen número de viales de antídotos, aunque en ocasiones se requieren decenas de ellos para salvar una vida. Sin embargo, estos productos, provenientes de la India, son costosos: 60 euros por cada inyección. Muchos hospitales no tienen los recursos para mantener un stock suficiente. En todo el continente, es crucial que los gobiernos se movilicen para proteger a la población.

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