A todos nos gustan los aparatos electrónicos nuevos y relucientes. Pero cada nuevo smartphone o laptop viene con su equipaje. El temor al cambio climático, las terribles condiciones de trabajo, el consumo de energía y la preocupación por los cementerios infernales de residuos electrónicos pueden acabar rápidamente con la ilusión por comprar un nuevo aparato. Ninguno de nosotros quiere ser cómplice, pero ¿qué podemos hacer si estos problemas nos preocupan?
Por desgracia, no es fácil encontrar aparatos electrónicos fabricados de forma ética y respetuosa con el medio ambiente. Pero hay cosas que puedes hacer para reducir el impacto negativo de tus compras. He aquí algunas ideas que hemos recopilado, con la ayuda de Alex Crumbie, escritor e investigador de Ethical Consumer, una revista británica que clasifica las marcas en diversas categorías, desde la información medioambiental hasta los derechos de los trabajadores.
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Repara lo que tienes
La mejor manera de minimizar tu impacto es evitar comprar aparatos nuevos si puedes. La desagradable verdad es que cada nuevo aparato tiene un costo de fabricación, envío, vida útil y, finalmente, residuos. La mayor parte del impacto ambiental procede de la fase de fabricación.
Según Crumbie, la huella de carbono de un smartphone disminuye con cada año adicional de uso. Por poner un ejemplo, la huella de carbono de un iPhone 11 es de 52.5 kg si lo conservas dos años, pero baja a 35 kg si lo conservas tres, y a solo 10.5 kg si lo sigues usando una década después.
Lo mejor es seguir usando lo que ya se tiene o reparar los aparatos para alargar su vida útil siempre que sea posible. Afortunadamente, esto es cada vez más fácil, ya que la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos ha votado a favor de aplicar el derecho a la reparación. Fabricantes como Apple y Samsung están empezando a ofrecer guías y kits de reparación, pero aún queda camino por recorrer. Si quieres comprobar cuan reparables son tus gadgets, iFixit tiene una guía, y también es un lugar estupendo para encontrar tutoriales, instrucciones y los componentes y herramientas necesarios para arreglar tus dispositivos. Incluso puedes alquilar kits de iFixit en tu biblioteca local, como descubrió una colaboradora de WIRED cuando quería reparar su Roomba.
Comprar de segunda mano o reacondicionado
«Comprar de segunda mano suele ser mucho mejor desde el punto de vista del medio ambiente, sobre todo si significa que algo tiene más vida útil en lugar de ir a parar al basurero», afirma Crumbie.
Si no puedes reparar tu aparato, o si estás comprando una nueva categoría de dispositivo con la que no estás muy familiarizado, considera la posibilidad de comprar tecnología usada o reacondicionada. A veces puedes conseguir un descuento en aparatos que a menudo no se distinguen de los nuevos. No conseguirás una oferta tan buena comprando en un sitio como la tienda de reacondicionados certificados de Apple, pero puedes tener la seguridad de que obtendrás un dispositivo que funciona perfectamente, como nuevo y con garantía. También puedes echar un vistazo a Amazon Renewed o Best Buy Refurbished.
Para obtener mayores descuentos, tendrás que comprar de segunda mano a distribuidores o vendedores privados, pero el riesgo es mayor.
Investiga
Para fabricar dispositivos electrónicos, las empresas necesitan abastecerse de numerosos materiales y componentes, normalmente de varios países. Esto significa con frecuencia que la extracción y el montaje se realizan en países con salarios bajos y escasa protección de los trabajadores. Averiguar si un dispositivo se ha fabricado de forma totalmente ética, sin explotación de los trabajadores ni daños medioambientales, es muy difícil.
Lo que puedes hacer es analizar detenidamente al fabricante del dispositivo que deseas y considerar qué aspectos son los más importantes para ti. Lo ideal es que la empresa tenga políticas firmes de gestión de los derechos de los trabajadores en la cadena de suministro y de abastecimiento de materiales respetuoso con el medio ambiente. Busca pruebas de que la empresa reduce sus emisiones de carbono de acuerdo con objetivos científicos y averigüa si intenta reducir las sustancias químicas nocivas en sus productos. También hay que tener en cuenta la evasión fiscal y la transparencia política.