Los tres cascos azules de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL), todos ellos de Indonesia, murieron en dos incidentes separados: una explosión al borde de una carretera el lunes y un impacto de proyectil contra una base en la aldea de Adchit al-Qusayr el domingo.
La portavoz de la UNIFIL, Kandice Ardiel, afirmó este martes ante la ONU que se está registrando «mucha violencia» cerca de las posiciones de la misión internacional. «Se están lanzando proyectiles de un lado a otro entre las Fuerzas de Defensa de Israel y actores no estatales, presumiblemente Hezbolá», describió.
En consecuencia, la actividad de los cascos azules se ha reducido a mínimos. «El conflicto activo ha cambiado lo que podemos hacer, ya que ya no podemos salir a patrullar», remarcó la portavoz de la UNFIL.
La última muerte de un miembro de las fuerzas de paz de la ONU fue en 2022, cuando un casco azul irlandés falleció tras un tiroteo contra el vehículo en el que viajaba en el sur del Líbano. Años más tarde, un tribunal militar libanés condenó a seis miembros de Hezbolá por el asesinato.
Los primeros hallazgos de la investigación
Los primeros hallazgos de la investigación sobre la muerte de dos de los cascos azules asesinados en Líbano apuntan a una explosión al borde de una carretera cerca a Bani Hayyan, que impactó un convoy el lunes 30 de marzo, explicó este martes el jefe de las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, Jean-Pierre Lacroix. Otros dos soldados resultaron heridos en esa misma explosión.
El portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, también declaró en una rueda de prensa que una «bomba colocada al borde de la carretera, muy probablemente un IED (artefacto explosivo improvisado)», fue el responsable del suceso en Bani Hayyan.
Paralelamente, las circunstancias del primer ataque, en el que murió un soldado tras el estallido de un proyectil de procedencia desconocida, también son objeto de investigación. «Será necesario que haya rendición de cuentas», exhortó en un comunicado el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien apuntó que los asesinatos de los cascos azules constituyen «graves violaciones del derecho internacional humanitario… y pueden equivaler a crímenes de guerra».
Jean-Pierre Lacroix detalló que «la UNIFIL está llevando a cabo investigaciones para determinar las circunstancias de estos reprobables sucesos».
Israel acusa a Hezbolá
Los ataques contra la misión de Naciones Unidas fueron abordados este martes en una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad, en la que el embajador de Israel ante esa institución, Danny Danon, aseguró que «las fuerzas de la UNIFIL fueron atacadas con artefactos explosivos de Hezbolá».
En declaraciones a la prensa, Danon acusó a la milicia chií de lanzar explosivos desde edificios civiles e infraestructuras cercanas a posiciones de la ONU, «poniendo a los cascos azules directamente en la línea de fuego», y señaló al gobierno libanés por no lograr el desarme de Hezbolá ni tomar el control de sus territorios.
Kandice Ardiel, portavoz de la UNIFIL, exhortó a Israel a «compartir sus pruebas con el equipo de investigación». Ni Hezbolá ni el gobierno de Irán han emitido ninguna declaración sobre la agresión a la misión de la ONU.
Críticas a la incursión de Israel en Líbano
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Indonesia, país de origen de los fallecidos, afirmó que las operaciones militares israelíes en el sur de Líbano han puesto en grave riesgo a las fuerzas de paz de la ONU, después de que las tropas de Benjamin Netanyahu anunciaran una «zona de seguridad» bajo su control de hasta 30 kilómetros por detrás de la frontera con Líbano.
El representante indonesio ante la ONU, Umar Hadi, definió el despliegue israelí como «una violación grave contra la soberanía y la integridad territorial», que ha provocado más de 1.200 muertos y 1,2 millones de desplazados, según cifras de Beirut.
«No queremos excusas de Israel. Demandamos que el Consejo de Seguridad nos mantenga informados de las investigaciones y que transmita de inmediato los resultados. Pedimos que los autores rindan cuentas ante la ley. La inmunidad no puede convertirse en la norma», exhortó Hadi.
El portavoz agregó: «Hay detractores que alegan que los soldados caídos estaban posicionados en una zona de guerra activa, pero esto soslaya una cuestión fundamental: ¿Quién es responsable de crear esa zona de actividades de hostilidad? La escalada actual no surge de la nada, surge de las operaciones reiteradas del ejército israelí en el territorio del Líbano».
En la misma línea, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía condenó por escrito la invasión israelí en Líbano que, a su juicio, profundiza la inestabilidad regional, por lo que pidió a la comunidad internacional que ponga fin al «expansionismo, la agresión y la ocupación de Israel«.
Debate global
El cónclave del Consejo de Seguridad escaló el debate sobre la muerte de los cascos azules al espectro global. Durante la reunión, el embajador estadounidense, Mike Waltz, abogó por cambios en las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, al afirmar que el Consejo no solo debe ofrecer condolencias a las tropas, sino también «un enfoque sensato» que reconozca que «los terroristas no respetan las normas del derecho internacional».
Otros actores ajenos al conflicto en Medio Oriente también protestaron en la ONU por la muerte de los uniformados. Diez países europeos y la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, exigieron en un comunicado conjunto a «todas las partes» implicadas en la escalada en Líbano que garanticen la seguridad «en cualquier circunstancia» del personal de la UNFIL, «conforme al derecho internacional».
El texto, respaldado por los ministros de Exteriores de Bélgica, Chipre, Croacia, Francia, Grecia, Italia, Malta, Países Bajos, Portugal y Reino Unido, junto con la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, revalida el «firme apoyo» al mandato de la misión de paz.
Previamente, el embajador francés, Jerome Bonnafont, quien convocó a la reunión extraordinaria, solicitó a los miembros «actuar para que este tipo de actos no vuelvan a ocurrir» e instó a Israel a que proporcione garantías inmediatas de que existen procedimientos de desescalada. También se dirigió a Hezbolá para exigir que «deje de tomar como rehén al pueblo libanés».
Entretanto, como «absolutamente inaceptables» calificó el Gobierno chino las agresiones contra los miembros de la misión de la ONU. La portavoz de la Cancillería del gigante asiático, Mao Ning, declaró a la prensa que fue un «ataque deliberado contra las fuerzas de paz de la ONU» y «una grave violación del derecho internacional humanitario y de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad».
La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL) se desplegó por primera vez en 1978 y ha permanecido allí a través de sucesivos conflictos, incluida una guerra en 2024 —tras la invasión israelí del Líbano para contrarrestar a los militantes palestinos en el sur— durante la cual sus posiciones fueron atacadas repetidamente, aunque ningún soldado murió.
La misión de la UNIFIL incluía materializar la retirada israelí del sur libanés y ayudar a restablecer la autoridad estatal en la zona. Si bien la amenaza que representaban los grupos palestinos para Israel disminuyó, el grupo chií proiraní Hezbolá surgió como un nuevo actor hostil a Israel tras su invasión del Líbano en 1982.
A marzo de este año, el cuerpo cuenta con 7.505 efectivos procedentes de 47 naciones, que cesarán sus operaciones a finales de 2026 y se retirarán en 2027, de acuerdo con una decisión del Consejo de Seguridad.
Con Reuters, AP y EFE