Desde el inicio de este año, miembros cercanos a la Administración Trump han filtrado a la prensa información sobre acercamientos entre Washington y funcionarios en La Habana con el fin de identificar posibles piezas dentro del aparato castrista que estén dispuestas a comulgar con su plan de derrocar al castrismo.
Pero ahora, el Gobierno del republicano estaría apuntando a un enfoque pragmático, centrado en las finanzas y aislado de la idea de un cambio inmediato de régimen.
La versión de las fuentes citadas por ‘USA Today’ toma más fuerza después de que Donald Trump señalara esta semana una «toma de control amistosa» y señalara diálogos de su secretario de Estado Marco Rubio con Cuba, aunque el país latinoamericano lo ha negado.
1.Apertura económica sin cambios políticos inmediatos
La Administración de Donald Trump estaría pasando de buscar díscolos castristas para un derrocamiento del Gobierno en Cuba a trabajar en un borrador económico que podría anunciarse próximamente, según informaron fuentes cercanas a las conversaciones citadas por el diario local ‘USA Today’.
Según el reporte, Washington busca acuerdos sobre la administración de puertos, sistema energético y turismo, materializadas en el borrador saldrá pronto a la luz, siempre según el medio estadounidense.
Asimismo, el acuerdo reportado por ‘USA Today’ apuntaría a un levantamiento parcial de sanciones, vinculadas al embargo vigente desde hace más de seis décadas.
El plan priorizaría así la reactivación económica de la isla sin exigir reformas democráticas inmediatas ni cambios estructurales en el régimen.
Pero uno de los principales interrogantes es qué obtendría Estados Unidos a cambio de flexibilizar sanciones o ampliar la cooperación económica.
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2.Flexibilización de viajes a Cuba
Entre las eventuales flexibilizaciones se destacan las restricciones que tienen los ciudadanos estadounidenses para viajar a la isla caribeña.
La ley estadounidense prohíbe expresamente trasladarse a Cuba con fines puramente turísticos, aunque permite volar hacia el país mediante 12 figuras distintas –entre ellos visitas familiares, reuniones profesionales, actividades educativas, de investigación, religiosas o humanitarias, entre otros–. Eso sí, con ciertas limitaciones de gasto y alojamiento.
Cualquier ciudadano estadounidense que viaje a Cuba está obligado a conservar durante cinco años la documentación que respalde el motivo del viaje y los gastos, en caso de inspección de la OFAC.
Trump puede decidir modificar estas limitaciones sin necesidad de apelar al respaldo del Congreso.
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3. La idea de una salida de Díaz-Canel y permanencia de la familia Castro
Aunque las fuentes no profundizaron en los detalles de las peticiones de la Casa Blanca, el texto plantearía una salida del actual presidente de la isla, Miguel Díaz-Canel, lo que para Sergio Ángel, director Programa Cuba de la Universidad Sergio Arboleda (Bogotá), «podría pensarse como una manera de sacrificio de la persona que hoy lidera Cuba».
El acuerdo garantizaría que la familia de Raúl Castro permanezca en la isla y conserve influencia dentro del poder político, señala ‘USA Today’.
Las conversaciones, según las filtraciones, habrían involucrado a figuras cercanas al entorno familiar del exlíder cubano, como su hijo Alejandro Castro Espín o su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro.
No obstante, La Habana ha negado que sostenga negociaciones con Washington.
El diario recuerda que tras los ataques en Venezuela que terminaron con la captura del entonces presidente Nicolás Maduro y la abrupta interrupción de los envíos de petróleo, Cuba parecía ser el próximo objetivo de Washington para un cambio de régimen. Pero «en lugar de una campaña contundente para derrocar al Gobierno comunista de La Habana, el Gobierno de Trump está impulsando medidas que reformulan dicho cambio mediante acuerdos económicos que priorizan los intereses estadounidenses, evitando una confrontación abierta», subraya.
4.Críticas del exilio cubano y del ala dura en Florida
Las filtraciones han provocado críticas inmediatas dentro del exilio cubano en Estados Unidos.
El activista Ramón Saúl Sánchez calificó el supuesto acuerdo como una “ofensa y una humillación” para el pueblo cubano, al considerar que podría reforzar al régimen sin introducir libertades políticas.
El rechazo también se ha extendido a sectores conservadores y a congresistas cubanoamericanos que durante años han defendido una estrategia orientada al colapso del sistema castrista.
5.Un contexto regional de presión estadounidense
Las conversaciones se producen en un momento de fuerte presión geopolítica de EE. UU. en la región. La Administración Trump ha insistido en que busca reforzar la influencia estadounidense en el hemisferio occidental, en un contexto marcado por su política hacia Venezuela y la reducción del apoyo energético que ese país brindaba a Cuba.
El analista Sergio Ángel afirmó a France 24 que la aparente voluntad de EE. UU. para alcanzar un acuerdo con Cuba llega en un contexto incómodo para el castrismo, ya que «los aliados (de Cuba) no generan ningún tipo de cambio real frente a la amenaza directa» de EE. UU. y «hay un hastío enorme por las circunstancias de vida» dentro del pueblo Cubano
«En el país salen a manifestar personas que no tienen alimentos, que tienen cortes de energía de 20 horas o más, que vieron la salida de 1,5 millones de personas entre 2022 y 2024», ejemplificó Ángel, antes de señalar como un agravante la caída del líder chavista, Nicolás Maduro, capturado en Caracas por las tropas estadounidenses en la madrugada del 3 de enero de 2026.
Tras la detención de Maduro por cargos de narcotráfico, Trump decretó un bloqueo del petróleo venezolano a Cuba, privando a la isla de su principal proveedor.
Además, firmó un orden ejecutiva en el que imponía un arancel a cualquier país que abasteciera la isla. «Hemos visto cómo la presidencia de Claudia Sheinbaum (México) ha retirado el envío de combustibles desde que Trump anunció este tipo de sanciones», recordó Ángel. México ha sido el segundo proveedor de combustible de La Habana.
La crisis energética derivada de las restricciones a la importación de combustible, ha sumido a Cuba en reiterados apagones, ha comprometido la prestación de servicios esenciales y ha encarecido los precios de vida.
Casi nadie parece dispuesto a ayudar. «Rusia está enfrascada en su propio conflicto… China no va a seguir prestando recursos a una isla que ya tiene una deuda significativa y Venezuela desapareció como aliado», resume Sergio Ángel.
En este contexto, Donald Trump insistió el lunes en que el secretario de Estado, Marco Rubio, mantiene negociaciones con representantes de la administración de Díaz-Canel, algo que niega rotundamente el Gobierno de La Habana. Aun así, el republicano deslizó la posibilidad de «una toma amistosa» de la isla, sin descartar otras opciones menos diplomáticas.
Para el republicano, Cuba «está en sus últimos momentos de vida tal como es», tal como expresó ante varios mandatarios de Latinoamérica afines a Washington, durante la cumbre “Escudo de las Américas”, celebrada el domingo en Miami.
Con medios locales