RD Vial: cuando el mantenimiento también es desarrollo

En un país donde históricamente la infraestructura vial ha sido vista más desde la óptica de la construcción que del mantenimiento, resulta pertinente reconocer cuando una gestión decide cambiar el enfoque y apostar por la sostenibilidad, el orden y la prevención.

Al cumplirse un año de gestión de Hostos Rizik al frente del Fideicomiso RD Vial, los resultados presentados apuntan precisamente a ese cambio de paradigma: menos improvisación, más planificación; menos reacción, más anticipación.

Más de 9,000 kilómetros de carreteras intervenidos mediante el Programa Carreteras Limpias no son una cifra menor. Representan una visión que entiende que cada tramo atendido hoy evita una reconstrucción costosa mañana. Es una apuesta por la eficiencia del gasto público y por la seguridad de quienes transitan diariamente por la red vial nacional.

De igual forma, las más de 12,000 asistencias ofrecidas a través del sistema 511 reflejan una comprensión moderna del servicio público: el ciudadano como centro de la gestión. La carretera no termina en el asfalto; incluye acompañamiento, respuesta y respaldo cuando ocurre una emergencia.

La incorporación de más de 200 unidades operativas —entre ambulancias, grúas, patrulleras, motocicletas y talleres móviles— evidencia una estrategia integral de seguridad vial. No se trata solo de vigilar, sino de estar preparados para actuar con rapidez y salvar vidas.

A esto se suma el avance en iluminación de tramos estratégicos, una acción silenciosa pero determinante. La visibilidad nocturna no es un lujo; es un factor directo de prevención de accidentes y de reducción de riesgos.

Desde Pincel Digital entendemos que el verdadero progreso no siempre se expresa en grandes inauguraciones, sino en la constancia de los trabajos, en el mantenimiento que no se ve, pero que sostiene todo lo demás. RD Vial parece haber asumido esa lógica.

Un año no resuelve décadas de rezagos, pero sí puede marcar el inicio de una nueva cultura institucional: la del orden, la planificación y la visión de largo plazo. Si esta línea se mantiene, el país avanzará no solo hacia mejores carreteras, sino hacia una gestión pública más madura, responsable y alineada con el desarrollo que la República Dominicana merece.