Promover el acercamiento mientras se marcan las distancias. El canciller alemán Friedrich Merz abrió la Conferencia de Seguridad de Múnich con un discurso en el que reconoció que «se ha abierto una brecha, una profunda brecha» en la confianza entre Europa y Estados Unidos, pero no dio por perdidos los esfuerzos para repararla.
Merz fue firme en destacar que no ha sido Europa el que ha promovido esa grieta, pero sí puede ser la que dé el primer paso para que los antiguos aliados «reparen y revivan juntos la confianza transatlántica».
«La guerra cultural del movimiento MAGA en Estados Unidos no es nuestra», afirmó Merz en su discurso. «La libertad de la palabra termina aquí cuando esta palabra se vuelve contra la dignidad humana y la Constitución. Y no creemos en aranceles ni en el proteccionismo, sino en el libre comercio”.
Merz dejó claro que Europa continuará embarcada en agendas que Washington ha desechado, como los acuerdos climáticos y el respaldo a la Organización Mundial de la Salud, e insistió en la meta de ser “más fuertes juntos”.
«En la era de la rivalidad entre grandes potencias, ni siquiera Estados Unidos será lo suficientemente poderoso para actuar en solitario», apuntó el canciller alemán, que también llamó a construir un escudo nuclear europeo.
«No lo hacemos dando por perdida a la OTAN. Lo estamos haciendo construyendo un pilar europeo fuerte y autosuficiente dentro de la alianza», aseguró.
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Tanto Merz como los líderes con los que coincidió en una reunión trilateral posterior a la instalación de la cumbre, Keir Starmer y Emmanuel Macron, concordaron en el mea culpa tan demandado por Washington: el reconocimiento de la responsabilidad de Europa con su propia seguridad.
De acuerdo con un boletín oficial de Downing Street, residencia oficial del primer ministro de Reino Unido, Europa «debe dar un paso adelante y hacer más para compartir esa carga -en referencia a la seguridad y la defensa- mientras protege la fuerza duradera de la coalición euroatlántica».
«Debemos aprovechar nuestra enorme capacidad de defensa para intensificar nuestra seguridad compartida y cumplir con los ciudadanos de nuestros países», agregó Starmer.
Macron, por su parte, llamó a convertir Europa en una “potencia geopolítica” y pidió pisar el acelerador en las áreas de defensa, tecnología y «reducir riesgos frente a todas las grandes potencias para ser mucho más independientes».
En ese asunto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó el salto que la Unión Europea ha dado en el último año a través de la movilización de fondos destinados a la Defensa.
«El año pasado hicimos más por la Defensa en Europa que en los diez años anteriores. Si nos fijamos en el último presupuesto de siete años, se asignaron 8.000 millones de euros a la Defensa. El año pasado, movilizamos 800.000 millones de euros para la Defensa europea para que podamos cerrar las brechas que tenemos», indicó en un discurso, durante la apertura de la conferencia.
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Una OTAN más europea
La nueva realidad plantea un papel rediseñado para la OTAN, como coincidieron su secretario general, Mark Rutte, y los tres líderes reunidos en la primera jornada de la cumbre geopolítica mundial.
Rutte resumió el “cambio de mentalidad” en un mayor protagonismo del Viejo Continente en la alianza atlántica: «Europa realmente dando un paso adelante, Europa asumiendo un papel de liderazgo más dentro de la OTAN, Europa también cuidando más su propia defensa».
Estados Unidos transitó la primera jornada entre la búsqueda de la concordia por parte del secretario de Estado Marco Rubio, que destacó que su país está “estrechamente vinculado a Europa”, y la inyección de realidad del embajador ante la ONU, Mike Waltz.
El diplomático apuntó que su país había soportado demasiado tiempo la carga financiera del multilateralismo y que era el turno de Europa. «Hay un coste para el statu quo y el statu quo ya no era sostenible», afirmó Waltz.
Una muestra del ánimo que privó entre los líderes europeos fue la broma de Merz cuando posaba para la foto oficial junto a Macron y Starmer con una bandera de la Unión Europea y le comentó al británico que esperaba que esta no le molestara, en alusión al Brexit.
«No hay seguridad británica sin seguridad europea. No hay seguridad europea sin seguridad británica. Así que tenemos que trabajar juntos», le respondió Starmer.
Macron también rompió una lanza por Bruselas, al afirmar que «la Unión Europea no es una construcción pasada de moda”.
«Todo el mundo debería inspirarse en nuestro modelo, en lugar de criticarnos sin cesar e intentar dividirnos», agregó.
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Ucrania sigue en el centro
La guerra de Ucrania centró buena parte de la atención en esta primera jornada, que no solo echó un vistazo a la situación actual, sino al futuro que este conflicto marcará para el mundo.
Macron llamó a los países occidentales a no bajar la guardia con respecto a Rusia, incluso después de resuelta la invasión. «Debemos mostrar fuerza y tenacidad respecto a Ucrania», aseguró el presidente francés. «Este es el momento adecuado para la audacia. Este es el momento adecuado para una Europa fuerte».
Por su parte, el ministro de Exteriores ucraniano, Andréi Sibiga, dijo en un coloquio sobre su país que esperaba que varios socios europeos y de otros países aliados desplegaran tropas en su territorio una vez que termine la guerra, para disuadir a Rusia de futuras incursiones.
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El momento inesperado del día se produjo en la reunión del presidente Volodímir Zelenski con varios de los líderes presentes en Múnich, entre ellos Starmer, Macron y Merz, pues el secretario de Estado Rubio no se sumó.
Un funcionario estadounidense que declaró bajo condición de anonimato para la agencia AP apuntó que Rubio tenía pensado abordar la guerra en Ucrania en otras reuniones.
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Punto de encuentro para Groenlandia
Con quien sí se sentó a conversar Rubio fue con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, con quien la Casa Blanca ha mantenido relaciones cada vez más tensas con relación a las apetencias de Donald Trump por Groenlandia.
En el encuentro también estuvo presente Jens-Frederik Nielsen, primer ministro de la isla ártica de soberanía danesa.
En una publicación en X, Frederiksen calificó la reunión de “constructiva”, mientras que Nielsen usó Facebook para compartir una foto de los tres y apuntar que en el encuentro “se subrayó que las conversaciones que se están manteniendo son el camino adecuado en adelante y los intereses de Groenlandia fueron resaltados de nuevo de forma clara».
Con EFE, Reuters y AP