Si todavía crees que Roblox es solo ese lugar de personajes cuadrados donde los niños se entretienen un rato, no te has dado cuenta de cómo está rediseñando el mundo desde los pulgares de millones de usuarios. En 2026, esta plataforma recibe a 151.5 millones de usuarios activos diarios, según el último reporte de Roblox Investor Relations.
Los datos de DemandSage confirman que los gamers más activos ya no son niños, sino jóvenes de 17 a 24 años. Esta evolución hacia una audiencia más madura ha convertido a Roblox en un motor económico real: la compañía distribuyó más de $1,000 millones de dólares entre su comunidad de creadores en el último año.
Los mil desarrolladores principales obtienen ingresos promedio de $1.1 millones de dólares anuales, según el Annual Economic Impact Report.
The Roblox app on a smartphone arranged in New York, US, on Tuesday, Nov. 7, 2023. Roblox Corp. released earnings figures on November 8. Photographer: Gabby Jones/Bloomberg via Getty ImagesBloomberg/Getty Images
El código abierto como motor de un imperio
Este ecosistema prospera gracias a su filosofía de código abierto. Aunque Roblox es una plataforma propietaria, utiliza Luau —un lenguaje derivado de Lua— que pone herramientas de creación al alcance de cualquier persona para inventar mundos de forma colaborativa.
El corazón de este universo es Roblox Studio, un entorno que permite la creación en tiempo real sin necesidad de grandes conocimientos de programación. Es como trabajar simultáneamente en un archivo de Google Drive, pero creando un videojuego.
Para 2026, la integración de asistentes de inteligencia artificial generativa ha simplificado aún más el proceso. Ahora, incluso quienes no tienen experiencia previa pueden generar sistemas de física complejos o efectos visuales dinámicos con solo describirlos. Esto elimina las barreras que antes separaban una gran idea de un producto funcional disponible en el mercado global, despertando el interés de los jóvenes por la programación, la creatividad y la narrativa.
De las filas para ir al baño a los Juegos Olímpicos
Como decían nuestros abuelos: “hay de todo en la viña del Señor”. Existen minijuegos de todo tipo: desde personas que hacen fila para ir al baño virtual (y otras que pagan dinero real para saltarse la fila), hasta gamers que buscan el disfraz más divertido para que sus rivales lo voten, o mundos donde se contratan programadores profesionales para atraer a las nuevas generaciones.
El Comité Olímpico Internacional lo entendió hace tiempo. Buscando visibilidad entre los jóvenes, creó «Olympic World» de Visa para los Juegos Olímpicos de París 2024, una jugada maestra que permitió a millones de usuarios competir en estadios virtuales mientras la marca se posicionaba en la mente de la generación alfa. Ahí había pruebas olímpicas virtuales como ciclismo, atletismo o clavados, además de un salón interactivo con momentos históricos que alimentaron el interés por las transmisiones olímpicas de ese verano.
Otro ejemplo es el gigante sueco IKEA, que rompió internet con su propuesta «The Co-Worker Game» en junio de 2024. Se convirtió en la primera marca comercial en contratar empleados reales para trabajar dentro de su tienda virtual de Roblox, vendiendo muebles y las icónicas albóndigas en versión digital. Sí, leíste bien: les pagan más de £13 la hora para promover el consumo en la tienda digital de IKEA.
Admin Abuse: el salvaje oeste digital
Uno de los fenómenos actuales que genera amor y odio es el «Admin Abuse». En este universo, los dueños de los juegos otorgan poderes de administrador a otros gamers, y ahí es donde vemos todos los sentimientos humanos mezclados en una misma arena.
Es la «dictadura del servidor», una forma de micro-censura donde las reglas no las pone un algoritmo, sino el humor de quien tiene el control. Este caos controlado hace que Roblox se sienta como un pueblo sin leyes, donde puedes ser un héroe o terminar expulsado de un mundo simplemente porque el administrador tuvo un mal día.
